Segunda Parte De las Inscripciones

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Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Zafiro Bladen el Mar Jul 26, 2011 10:11 pm

Bien niños ^^ Para los que no me conocen, soy Zafy, ex-esposa Amiga de Erik y su Segunda Master ^^.


*Le avientan un zapato* x.x...

eeerh.. como ya saben que es lo que serán, lo siguiente es lo más facil~ ...o no?


La Ficha contendra la Biografia, La descripcion del personaje ( ...culpen a Erik) y la Personalidad. No les voy a dar ejemplos, por que eso ya lo saben de SOBRA. sean o no sean nuevos. y no trolleen.

Bien. Hay un sistema de tiendas.

  • Tienda de Armas

  • Tienda de Pociones

  • Tienda de Armaduras



REGLAS Y ACLARACIONES.


- Los personajes empezaran, claramente, con Nivel 1 en la primera lista de Raza y las dos primeras Listas de Clase.

-Todos comenzaran con 250 Rupias, Compren lo que se les antoje, claro, antes de Iniciar el juego.

-Todos comenzaran con 4 puntos de personaje, que podran utilizar para comprar habilidades nuevas.

-Los Guerreros pueden elegir un arma gratuita, mientras que los magos pueden elegir entre dos pociones o una varita mágica. Los saqueadores pueden elegir entre una poción o una armadura. Los clérigos pueden elegir entre una armadura, una poción, un arma no metálica o una varita mágica.

- Cada nivel nuevo de las listas de Clase y Raza cuestan 2 puntos de Personaje.

-Cada Nivel, con la lista que verán abajo, cuesta un 1 puntito de personaje.




Caracteristicas que cuestan 1 punto:

Spoiler:

  • 200 rupias más
  • +10 Puntos de Vida
  • +10 Puntos de Energía
  • Más Ataque (Con un arma específica o magia)
  • Más Defensa
  • Mayor resistencia a la magia
  • +1 de Velocidad (Prohibido para los Goron) [Máximo: 3 niveles]
  • También puede usarse un punto en alguna característica adaptada directamente al personaje, luego de hablarlo con alguno de los masters. No paren su creatividad. El punto es que los personajes sean adaptables a sus deseos, manteniéndose dentro de límites considerables.




^^ Ahora sí, ya que tenemos todo esto, podrán ver las tiendas en otro post en este mismo subforo~

Cualquier duda que tengan, ya saben ^^

(



Última edición por Zafiro Bladen el Mar Jul 26, 2011 10:18 pm, editado 1 vez
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por SoraNogar el Mar Jul 26, 2011 11:34 pm

bueno, traigo la ficha del mio
traigo primero las opciones antes del rol>.>

Raza: Goron
Profesión: Guerrero

4 de los 4 puntos de personaje usados en:
- 200 rupias mas ( en total 450)
- +10 Puntos de Vida
- Mayor Resistencia a la Magia
-Titulo de herrero. ( pregunten al master xD)

Compras:
-Brazaletes de poder [N-1] ( gratuito con la profesion)
- 2 Pociones Rojas (80 X2 =160)
Total de gastos: 160
Dinero Actual tras la compra: 290 rupias
------------------------------------------
Aqui viene la ficha personal:

Nombre: Dasslor (Apodo: )“Dass Cresta -Gris”
Edad: 37 aprox.

Aspecto: Mide alrededor de 2 metros y medio. De cuerpo ancho, pero no exagerado. Su cráneo de piedra sobresale en forma de cresta aplanada, volviéndose en piel de piedra corriente a la altura de los hombros. Ojos añiles, volviéndose purpura en la pupila. Barba de piedra mediana. Sus detalles mas distinguibles son sus cicatrices causadas en su juventud y sus tatuajes como símbolo de guerrero.
Como la mayoría de goron, acostumbra a andar sin calzado alguno. Lo unico que le distingue de la mayoría en general, es su costumbre de llevar ropa inferior larga ( coloquialmente conocidos como pantalones xD). En alguna ocasión en invierno, se le ha visto con un chaleco ligero de cuero adaptado a su cuerpo.

Aquí dejo un boceto, por si acaso xD :
Spoiler:

Personalidad:
Un goron presume de su buen sentido del humor. Bien, pues Dasslor es casi la excepción: Apenas deja ver su sentido del humor. escasas ocasiones, solo lo muestra cuando esta realmente feliz o le hacer reir algo. Por lo demás, es todo un desastre. No se muestra muy sociable tanto con Hylians como con los de su misma raza. Se podría decir, que si no tiene mas remedio habla, o manda todo a hacer puñetas. La única con la que tiene bastante confianza es su ayudante en la herrería: Shaku. En general se le puede describir como cascarrabias, egoísta, y arrogante. En cuanto a sus gustos… es un autentico amante de la tranquilidad y el silencio. De vez en cuando echa de menos alguna canción, pero por lo general ni piensa en ellas.
Como a cualquier goron criado en la Montaña de la Muerte, adora las piedras de la caverna dodongo. Es posible que sea la única manera efectiva de hacerle feliz en instantes. Al ser herrero, también siente cierto interés por la elaboración de artefactos y armas.
A parte, siempre que tiene oportunidad de descansar, aprovecha para sacar su pipa de gabro y fumar. No se sabe que hierba utiliza. Solo se sabe que es una mezcla poco común que encarga en la tienda de pociones de la ciudad. Muy pocos lo saben salvo alguno de sus viejos hermanos de la montaña, pero le encanta ponerse a romper todo lo que encuentra cuando se siente con ganas. Claro que, los años sin hacer algo movidito, le han quitado parte de su motivación.

Biografía: Los comienzos dicen que suelen ser de los mas esperanzados, o una autentica ruina.
Pero el de este quisquilloso mercader solo se reducía a una vida más. Con sus alegrías, sus penas, y demás. Sobretodo del “demás”. Resumido en esta ocasión como “más mala suerte que un bombchu”, sabiendo que algún día tendrá que perecer en una explosión inesperada. Pero su caso no tiene relación alguna con esas alarmantes criaturas. Toda su infancia se remontó a un lugar: Su pueblo natal. Oculto en las entrañas de la Montaña de la Muerte. Era alguien bastante particular. Con gran curiosidad por los Hylians y demás tribus y razas. A menudo, cuando era un niño goron , fisgoneaba y jugaba con las objetos que los adultos mercaderes traían de lejanas tierras para comercializar . Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba, su pueblo y líder le prepararon la vida que no esperaba: la de un guerrero goron, orgullo para todo el pueblo. En especial, Dasslor fue conocido por su fuerza y destreza en el combate. No era el mas grande o fuerte de sus hermanos, pero si el mas espabilado. Hasta que un dia, preparó su mayor reto a la joven edad de 24: enfrentarse a un dodongo adulto y traer sus restos como trofeo. Pero a pesar de que lo intentó, confió demasiado en si mismo. Tan solo queríendo demostrar que no podía caer bajo. Sufrió varias heridas. Su vida no corrió peligro alguno, pero aquel combate decepciono a gran parte de los que estaban al tanto. Desde entonces muchos rumores han pasado entre los mercaderes y las demás ciudades. Creando la historia de que ni si quiera un goron pudo con un dodongo. En cambio los hylians cazadores se pavoneaban de si haberlo logrado, aunque en realidad fueran con simples crías, casi inofensivas. Aún así , Dasslor no le favoreció en nada. Y eso le dejó su orgullo en la batalla vacio, sin lo que aferrarse. Por lo que retomó su viejo sueño. Y así lo realizó: Comenzó aprendiendo la forja con las enseñanzas de los ancianos y herreros de su pueblo. Aprendió lo que pudo en el menor tiempo posible. No podía esperar a empezar una nueva vida. Para escapar en realidad de su vergüenza.

Abandonó su pueblo, a pesar de las peticiones de sus habitantes para que no se marchara.
Ahora veía ese error como una segunda oportunidad. Cambiaria su futuro, pero podría conocer y aprender todo aquello con lo que una vez soñó. Dos keese de un tiro de flecha, por así decirlo.

Usó sus reservas de oro en bruto, encontradas en las cavernas para permitirse pagar un local como armería y hogar en la ciudad de Hyrule. Pensaba que podría tener incluso más posibilidades que solamente con los Gerudo. A medida que era nuevo en el mundo del comercio, algunos residentes con negocio propio le hicieron el favor de enseñarle. Sin embargo, a su debido tiempo solo hicieron lo mismo que muchos otros comerciantes en toda la historia: timar, especular, engañar con consejos falsos… Tomaban al goron por alguien que no estaba a la altura para un empleo de tal categoría. Aún asi, él no lo dejó. Su amor y curiosidad por los Hylians y demás se perdían en desconfianza, egoísmo, y rabia. Sin embargo, a pesar de que su mente se había fortalecido y madurado en la ciudad para mejorar las ventas, algo fallaba en el trabajo. Al principio nadie lo notaba en las pequeñas obras y encargos de la jornada, como espadas planas o simples. Pero su peor especialidad era en si la propia labor de la forja: cualquier hoja, lanza o daga que fabricara con los materiales obtenidos, terminaban siendo demasiado pesadas o difíciles de manejar para cualquier tipo de persona o raza. Del mismo modo que si las hacia ligeras se rompían a los primeros usos. Su fuerza como guerrero era una ventaja para moldear el material fundido , pero la precisión era vital para el trabajo y él carecía de ella.

Más primaveras pasaron delante de él y su local. Y su negocio iba de capa caída a peor. Tubo que renovar la armería reduciéndola a una simple herrería. Con peores materiales a pesar de vender parte del mobiliario. Podía mantener su vida con las ganancias diarias, pero al paso que iba, no tardaría ni un par de meses en perderlo todo. Los residentes de su calle ya le reconocían por viejo goron cascarrabias que no soportaba a nadie, y que solo esperaban a que se jubilara y dejara la ciudad.

Pero entre los interminables días, volvió a ver a una de sus primeros clientes cuando llegó a Hyrule : Una chica de 16 llamada Shaku Loyahl. Una joven que seguia manteniendo la dulce e inocente expresion de los 7 años. Tenia los ojos oscuros, y el pelo suelto y color azabache ,recogido una pequeña parte en una coletilla. Y un pequeño colmillo saliendo de mas de sus labios. Era la sobrina del dueño de la taberna de la ciudad. Pretendian ponerla a trabajar en la barra algun dia, pero ella se negó en rotundo. En cambio, estaba dispuesta a trabajar en la empobrecida herreria.
Dasslor la conoció apenas cuando era una niña que iba a la escuela, y que siempre se detenía en la puerta de la antigua armería a observar. La recordaba igual que el cuando era un crio: lleno de sueños y curiosidad.

Aquella niña es ahora toda una joven llena de emoción por buscar una meta. Pidiendo trabajar con la forja y aprender su arte con el manejo de la espada. Decia que si tenia oportunidad en algun futuro, queria servir al ejercito y proteger a la gente.

Al principio a Dass se negó a contratarla. Tenia por política que la forja no era algo especialmente aplicado a niños. Por otra parte , la sociedad Hylian todavía toleraba menos ver a una mujer con una espada en la mano. Fue una decisión en la que por un lado corría la posibilidad de jugarse la futura reputación de la joven, y por otro la completa ruina de su negocio. Sin embargo, su actitud por aquel entonces no había cambiado. Seguía siendo alguien egoísta, sin miramientos a la hora de quedarse atrás con las ventas. ¿Para que renunciar entonces a una oportunidad de oro? Se ensuciara o no las manos con vergüenza, decidió tomarla por aprendiz. Desde hace un par de semanas, el negocio ha vuelto a estar con el viento en popa. Y no parece haber problemas con la presencia de Shaku.

De hecho, hasta ella misma consigue mantener a raya a su jefe. Siempre que Dasslor se comporta como no es debido, ella le calma en el acto hablandole con seriedad y aplicandole disciplina. Tambien hay muchas veces que deja sin querer que Shaku se encargue mayormente del negocio, cosa que le destroza el orgullo y le deja en plan gruñón. Hay veces que trae un poco de té de la taberna para prepararlo en la herreria y celebrar alguna venta mejorable. A pesar de que su jefe y maestro se comporte parte del tiempo como alguien distante, la ha ayudado sin involucrarse demasiado , y ella sigue respetandole con energia y amabilidad, y espera seguir trabajando con él. Sin emargo Dasslor ni está seguro de ello.

Hasta hora, Shaku se encarga del mostrador y las cuentas, empezando de vez en cuando con la forja sencilla, sin llegar a las armas. Dass no pensaba todavía enseñarla nada, hasta que pensó… que si hubiera una posibilidad de retroceder en el tiempo. Cambiar cada error causado por su maldita forma de ser…a lo mejor ahora tenera una autentica ayudante de armeria, que con el paso de los años podría tener el negocio ella sola y seguir a futuras generaciones. Le abrumaba la idea, sinceramente. Pero… ¿cuanto tiempo le quedaría hasta que su fuerza, desechada en aquel feroz orgullo de sus años mozos, le aguantaría para su sueño de trabajar en el comercio? Temía perder ese don. Y empezó a buscar la forma de mantenerlo, junto con la precisión de su ayudante. Espera que aun no sea demasiado tarde para volver a revivir la tienda ( y su vida) enseñándola a ella, por muy agotadora que sea la tarea.

Hoy piensa que sin esta oportunidad, que había tomado por casualidad, seria como si su vida hubiera terminado igual que empezó: con un sueño que pareció imposible de realizar. Y hoy es cuando ese temor, sin que nadie se percate de su presencia, empieza a volverse opaco en la lejanía.


Última edición por SoraNogar el Miér Jul 27, 2011 7:33 pm, editado 6 veces
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Regol el Miér Jul 27, 2011 12:13 am

No olviden que también hay repartición de 4 Puntos de Personaje y 250 Rupias que pueden gastar libremente en las tiendas.
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Soria el Miér Jul 27, 2011 1:07 am

Pregunta: ¿Hasta cuándo podremos dejar nuestras biografías? o.o

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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Regol el Miér Jul 27, 2011 2:43 am

Eh, los he estado dejando sin límite de tiempo porque todo ha estado avanzando bastante rápido. Sin embargo me gustaría poder lanzar a más tardar para el domingo, y tomen cuenta que todavía nos espera a los masters un poco de construcción de fichas luego de que repartan todo, por lo que diría que para el jueves/viernes. Pero si tarda un poco más, tampoco tengo tanto problema. Esta cosa por ahora es relajada, entre amigos ^^
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Caballero Verde el Miér Jul 27, 2011 4:42 am

Yo postearé la ficha esta noche, aunque debo consultaros un par de dudas (por MSN) antes... hasta entonces iré haciéndola XDDD. Pero lo que me lleva a postear de verdad es algo que seguramente también interese averiguar a los otros jugadores. Veamos, he tomado un mapa de Ocarina of Time y he hecho un pequeño retoque cutre con línea negra:



Es para hacernos a la idea de cuánto ocupa la ciudad principal del rol (tendría que haber borrado lo del Mercado y el Castillo para evitar líos, pero bueh, concentraros XDDD). ¿Es más o menos así, o llegaría a ocupar poco más de donde estará el Rancho Lon Lon trescientos años después? Quizás me he pasado, porque hasta he llegado a incluir la parte sur y apenas hay llanura XDDDDD. Pero en fin, ya nos diréis, con hacer otro cutre paint bastaría o.o
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Zafiro Bladen el Miér Jul 27, 2011 5:34 am

Mierda. me Urge hacer ese mapa. <.< que te conteste erik, yo ando zombie xDDU
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Regol el Miér Jul 27, 2011 11:24 am

Es un poco complicado de decir con precisión. Nuestra idea era aumentar el tamaño de Hyrule (el país xD), así que no concuerdan exactamente las proporciones de lo que sería la ciudad con el mapa de OoT. Por eso tenemos pendiente ofrecerles un mapa completamente original que pueda servir de ilustración para toda esta partida, más o menos de la manera que ya conoces tú que se hace, CV xD

Sin embargo, si tan importante es saber nuestra idea, hago lo mismo que tú y garabateo en el mapa de OoT con el temor de cometer pequeñas imprecisiones debido a que estoy recién levantado =P De todas formas servirá para que te hagas una idea para tu bio.

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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Caballero Verde el Jue Jul 28, 2011 7:43 pm

Nombre: Vladis Kalahed

Edad: 23 años

Objetos que compra antes de iniciar la partida

-Armadura de cuero (como utensilio gratuito al ser Saqueador)
-Espada corta
-Cuchillos para lanzar

Habilidades a escoger

+10 puntos de vida
+200 rupias
Detectar Trampas, segundo nivel de la primera lista de Clase (Saqueador)

Aspecto Físico: Para empezar, su cabello es de un color castaño casi rubio. En parte lo tiene corto, pero cae en una pequeña melena apenas notable y con varios rizos por las patillas, quedando la mayoría del cabello como si estuviera peinado, pero a la vez algo desordenado (puede llevar a veces un pequeño gorro castaño que tiene guardado, pero sólo se lo pone en determinadas situaciones). Sus ojos son de un vivo y penetrante rojo que resulta ser algo más fuerte que la mayoría de su gente. De tez algo pálida, tiene un tímido cúmulo de pelos en la barbilla, muestra de haberse descuidado en el tema de afeitarse, aunque al apenas notarse ni parece importarle y le da un aspecto algo más maduro. En su oreja izquierda tiene un pequeño pendiente propio de algunos varón Sheikah, de color azul oscuro. En su cuello tiene sujeto un trapo de color oscuro con detalles verde-oscuro, con el que puede taparse la boca al viajar o cuando lo ve conveniente. En cuanto a su vestimenta, suele portar una túnica azul-grisácea con el emblema de los Sheikah en su hombro izquierdo, portando igualmente un cinturón con el emblema de un lobo y pantalones de tonos claros, además de unas botas castañas, lo que en definitiva resulta ser un conjunto muy flexible y apropiado para su especialidad. Su brazo derecho está completamente vendado de dedos a hombro, debido a que por un suceso de su vida le quemaron la piel en ese miembro y prácticamente se la arrancaron, por lo que siempre porta las vendas y las oculta con ayuda de la túnica, aunque no del todo. Lleva siempre en dicha mano un guante oscuro con líneas doradas muy elaborado, mientras que en su otra mano a veces se pone un guante normal y corriente para cuando lo ve necesario.

Personalidad: Vladis es jovial y a veces divertido, soltando en ocasiones comentarios que serían impropios de la tribu de las sombras. No obstante, al ser precisamente un Sheikah, ha sido adoctrinado para ser alguien sereno y serio que se mantiene en todo momento alerta sobre todo lo que le rodea y más allá. Esto se ve incrementado al ser además algo así como un ladrón, por lo que aunque parezca que va normal, siempre estará alerta y observando con detenimiento los lugares por los que pasa. Eso le lleva muchas veces a ser desconfiado con ciertas personas y a ser precavido en todo momento, pudiendo cambiar de la serenidad a la aparente alegría sólo para conseguir sus objetivos. Al ser un aficionado a los juegos de carta, dicha personalidad lo demuestra en más de una ocasión, para ganarse algunas rupias jugando con algún desgraciado que crea que es un simple mocoso. De todos modos, aunque pueda llegar a ser algo áspero a veces, es alguien amable y puede echar una mano incluso a quien le necesite… si es que alguien precisa de un ladrón, claro. Por supuesto, es curioso, ya que le interesan mucho los temas extraños que la gente poco acostumbra a tratar.

Biografía: ¡Buen día, señor Goron! Parece usted algo extrañado por lo que ve aquí. Ah, ya veo. Pensaba que esto era una taberna como las que hay en Hyrule, ¿cierto? Bueno, aquí se sirven bebidas y se puede conversar, pero no creo que esto sea tan… animado como otras tabernas. ¡Pero tranquilo! Yo mismo le invitaré a lo que guste: tengo entendido que a la raza de la montaña le gusta la cerveza, aunque poco acostumbra a beberla salvo cuando van de viaje. Vamos, anímese, un trago antes de seguir su viaje de negocios no le hará daño. ¿Qué por qué yo tomo un vaso de agua? No acostumbro a beber salvo que sea menester, ya me entiende. ¡Oh mire, aquí está Edward! Pensaba que estabas fuera del pueblo, pero parece que ya has vuelto. Venga, te invito a ti también a lo que gustes… ¿cómo dices? ¿Qué las rupias con las que os estoy pagando son idénticas hasta en el polvo que tienen a las que tenías en tu bolsa esta mañana y que perdiste? Lo lamento por tus rupias, pero estas son mías, ¿si no qué gracia tendría invitaros? En fin, disfrutad ambos de la bebida, esto es Kakariko y aquí la paz y la serenidad deben reinar incluso en locales como este. ¿Qué tal la Ciudad de Piedra y el lago del sur, caballeros? ¿Van bien las cosas? Es bueno saberlo a pesar de que digan con tanto pesar que una guerra está próxima. ¿Qué dices Edward? ¿Qué le cuente mi vida al Goron? No lo haré, aquí uno se viene a entretener, no a aburrirse. Pero eso me hace recordar que me gustaría escribir algo sobre ello… si gustáis, podéis estar presentes y os iré contando algunas cosas. No todo lo que yo escriba porque algunas cosas son bastante personales, pero ey, no será poco en cualquiera de los casos. Menos mal que vine de casa preparado con pluma y varias hojas… ¿empezamos, señores?

Spoiler:
Escribo este documento porque dentro de poco tendré que salir de mi pueblo natal en busca de los mayores peligros que jamás pensé que tendría que enfrentar. Quizás no termine con éxito mi cometido y francamente, dudo que pueda hacer algo. Pero mejor será que os cuente mi vida lo más resumido posible, contando sólo los detalles necesarios para comprender cómo he llegado a este punto, aunque esto será largo de todos modos. Empecemos por… el principio, por supuesto. ¡Pero un momento! Antes de empezar a contar mi vida, sea quien sea mi curioso lector (o esbelta lectora, preferiblemente), debo describiros brevemente un punto clave de mi vida, de cómo fueron antes de que todo empezara a surgir como surgió. Es necesario que lo comprendáis para que esta historia se vuelva más comprensible y no tengáis dudas, o al menos no más de las necesarias. Hablo… de mi familia, por supuesto. Podríais pasar los siguientes párrafos y saltar directamente hasta la parte donde yo digo dónde nací y empiezo a narrar mi vida, mas no os quejéis si no sabéis por qué digo algunas cosas y no las comprendéis.

Empecemos por mi padre, Damon Kalahed. Es considerado un héroe debido a sus acciones contra las Gerudo, siendo así un guerrero Sheikah que en Kakariko ha generado una devoción por él. Esto obviamente fue antes de que la guerra se formalizara, él simplemente actuaba en secreto. Serio y un buen pensador, en su cara tiene una larga cicatriz del ojo a la boca, lo que le hace reconocible. En fin, que es un luchador en combate cuerpo a cuerpo extraordinario y del que aprendí que el honor era la máxima.

Mi madre, Rose Kalahed. Y pobre del que diga que es una simple mujer, porque ella fue y supongo que sigue siendo una gran hechicera que francamente, no me gustaría tener en contra mía (menos mal que es la que me parió, si no iba listo…). Aunque a veces es algo estricta, siempre me ha querido y pese a todo, me ha apoyado para seguir hacia delante de la forma que sea. Quizás sea un tópico decir esto, pero mi madre es la mejor del mundo. Y no vengáis criticándome, ¿es que vuestra madre puede hacer arder a vuestro enemigo como si nada? Pues eso. De todos modos, está desaparecida desde hace años. Concretamente desde que cumplí los diez años, ella desapareció y no averiguamos más de ella. Hubo rumores de un extraño encapuchado que peleaba contra Gerudo e Hylians por igual, pero ni mi padre sabía decir si era ella. Al fin y al cabo, ¿qué sentido tendría?

Aquí empezamos a tocar un tema clave. Mi hermano mayor, Ellioth Kalahed, que me lleva unos cinco años. ¿Te suena ese nombre? Quizás a algunos sí. Hace siglos, tuve a un antepasado que se llamaba exactamente igual y que fue un gran hechicero que tuvo cierta fama en reinos lejanos y que dio prestigio a nuestra familia, llegando a nuestros días. Un rápido inciso: sí, mi familia es de las más respetadas entre los Sheikah y puede que algo de fama tenga en el exterior. En fin, sigamos. Mi hermano no sólo comparte su nombre y apellido, sino que además comparte, según los retratos de la época, sus rasgos físicos: era su viva imagen. Aunque había tres notables diferencias: la primera, el antepasado era un hechicero-espadachín y mi hermano sólo un guerrero (y por tanto, posee algo más de complexión física). La segunda diferencia es que mi hermano no lleva gafas y el antiguo Ellioth sí… tercero, el llamado Alquimista del Trueno era un tipo sereno, pensativo y amable. Mi hermano es orgulloso y en resumidas cuentas, un tipo que aunque inteligente es alguien que actúa, a veces algo sádico incluso. Por supuesto, él es el hijo perfecto, el que se llevó más de la mitad de las habilidades de nuestra familia. Jamás le vencí en un combate cuerpo a cuerpo.

Y listo, ya lo he contado. Ahora puedo contar… mi historia. Ya iré aclarando sobre la marcha algunos puntos de mi familia, sólo os he contado lo que todos en Kakariko saben.

Nací en la villa oculta de Kakariko, a los pies de la Montaña de la Muerte. Y también morí allí. Sorprendidos quizás, ¿eh? Sí, nací muerto cuando mi madre me trajo a este mundo. No obstante, mis padres se negaron a creerlo y tras unos segundos en los que decían palabras como “¡lucha por tu vida!”, renací y empecé a llorar como todo recién nacido. Inmediatamente ambos me pusieron mi nombre: Vladis en un idioma ya perdido significa “El Resucitado”. En parte era correcto, ya que al fin y al cabo era eso, un tipo que había vuelto a la vida fue por intervención divina o por alguna razón que se escapaba a la mente humana.

Desde pequeño fui al campo de entrenamiento del pueblo. No empezaron a adoctrinarnos en leyendas y extraños códigos, sino que empezaron por el desarrollo del cuerpo. Esto suponía, a la edad de seis años, correr y demás entrenamientos físicos para empezar a fortalecer nuestro cuerpo. Era necesario antes de empuñar siquiera armas y de adoctrinarnos como Sheikah. No era difícil en esa etapa, pero estábamos horas y horas y más de uno acababa rendido. Pero nadie llamaba a su madre para pedir ayuda, ya que aunque no nos habían enseñado nada, todos sabíamos que debíamos ser maduros desde pequeños, era algo que se veía por Kakariko y nosotros imitábamos a los mayores. Aunque en esta edad tuve mi primera travesura… En un descanso del entrenamiento, me colé sin que nadie se percatase a contemplar las armas que se empleaban en los entrenamientos de los mayores. Me hacía ilusión tomar un pequeño cuchillo y lanzarlo diestramente como si fuera un auténtico maestro Sheikah al que todos venerasen, convertirme en un gran guerrero como mi padre o en un mago espectacular como mi madre. Pero había alguien más conmigo en esa travesura que iba a hacer, un niño de mi misma edad. No le conocía, pero como ambos queríamos pasar el rato, acordamos el voto de silencio y empezamos a estrenar las armas. ¿Qué qué hicimos? Lo diré en pocas palabras para que lo entendáis: hicimos genocidio de armas. Vamos, que poníamos a prueba que el herrero que las había forjado fuera lo suficientemente hábil como para no romperlas. Y no es que se quebrasen, pero cuando nos pillaron, se lió una en la que la misma Din habría salido por patas si hubiera estado en nuestro lugar.

Al principio no iban a castigarnos, porque descubrieron que tanto la familia del chico este como la mía tenían cierta fama en Kakariko y por mero respeto pensaban dejarnos en manos de nuestras familias. ¡Pero qué va! Mis padres fueron claros.

Castigadle como si fuera uno más. No queremos que haya distinciones con él.

Y vaya que si me castigaron: a limpiar durante un tiempo el campo de entrenamiento tras finalizar nuestros entrenamientos de cada día, y encima pasar media noche haciendo guardia en la entrada a este, con un frío que helaba los huesos. Por supuesto al otro le pasó lo mismo, parece que su familia tampoco era muy cariñosa en ese sentido, así que poco a poco nos fuimos conociendo porque no había otra cosa mejor mientras limpiábamos las armas del entrenamiento o veíamos Kakariko vacío en la noche salvo por los guardas que se mantenían ocultos en la oscuridad como Sheikah que eran (aunque en su momento no podía verles, sabía que estaban ahí). Recuerdo perfectamente el momento en el que nos presentamos:

-Soy Ruasilor de los Siyen.
-Yo me llamo Vladis.


Muy simple, es cierto, pero de alguna manera recuerdo ese momento. Quizás por el frío que Farore nos lanzaba a pesar de ser unos críos. Como sea, incluso cuando nos quitaron el castigo seguimos siendo amigos desde entonces. He tenido amigos y he perdido a muchos a causa de alguna misión que debían cumplir, pero él es el único con el que sigo manteniendo una fuerte amistad desde pequeños.

En fin, ahora demos un salto temporal… concretamente tres años después, cuando tenía nueve años. En Kakariko siempre rondaba un aire místico al que todos estábamos acostumbrados, pero cuando un Goron (los únicos que pisaban nuestro pueblo aparte de nosotros mismos) bajaba de la Ciudad de Piedra y atravesaba Kakariko en dirección a Hyrule, creo que no lograba digerir el ambiente. Al fin y al cabo, Ellioth, que en esa época tenía catorce años, me decía que los Sheikah éramos los señores de la ilusión y el misterio, algo así como temidos por algunos. Pero incluso dentro de la villa había extravagancias que ni los Sheikah no comprendían: hablo del hombre que vivía cerca del campo de entrenamiento. Algunos decían que justo donde estaba su casa, sería ideal construir un pozo e incluso cerca de ahí un gran molino, pero los tiempos no estaban para elaborar arquitecturas de ese tipo. Como iba diciendo, este hombre era un misterio para muchos, ya que apenas salía de su morada y cuando lo hacía, siempre era en compañía de un ser que no muchos podían ver. Pero la leyenda más extendida sin duda alguna era la del Ojo de la Verdad, aquel que podía distinguir entre lo real y lo falso sin ningún atisbo de duda, y aquel hombre parecía poseerlo. Por supuesto nadie se atrevía a comprobarlo… y ya podéis imaginar quién fue a hacerlo. Ni siquiera le pedí ayuda a Ruasilor, el cual en aquellos momentos estaba entrenando (ni me preguntéis, sólo recuerdo que aquel día salí antes que él del entrenamiento). Así que armándome de valor y de insensatez, toqué a la puerta. Nadie abría. Probé a entrar y estaba abierta. La casa era un poco lujosa, recordándome a veces a mi propia casa, especialmente al tener las escaleras al primer piso en el mismo lugar, pero no había ni rastro de vida. De pronto, al llegar a un salón, las puertas se cerraron y pegué un respingo. Tenía delante de mis narices a una criatura con tres colas y una misteriosa cara. Era un Keaton. Se habían vistos muy ocasionalmente allá en Términa, pero nunca se había tenido registro de alguno en esta tierra o en alguna otra. Reconozco que en persona, resulta un animal mucho más majestuoso que como lo ponen en los libros o en alguna historia. Pero ni me dio tiempo a pensar en algo más, porque de pronto se puso a hablar, demostrando que era cierto aquello que tenían inteligencia humana. Me pregunto tantas cosas que apenas recuerdo qué fue, pero todas eran preguntas planteadas cual acertijo y yo empezaba a marearme de tantas palabras. Al final, con algo parecido a una risa, me dejó y dio paso a una figura alta que me observó fijamente.

Vladis Kalahed, ¿cierto?

Aquel hombre era, como ya supondréis, el que portaba el Ojo de la Verdad. Se mostró afable conmigo y, aunque serio, no tuvo inconveniente en responderme a algunas dudas que tenía. Su nombre era Kafei y era un investigador Sheikah sobre algunos temas mágicos. El Keaton que le acompañaba era algo así como su mascota, mas como dijo él mismo, sólo era un compañero que había decidido abandonar su vida en los bosques mágicos por interés. Al fin y al cabo tenía mente humana, no era extraño que hiciera eso. Investigaba especialmente el bosque del norte y el del sur, recogiendo declaraciones de los pocos que habían salido de allí, aunque no me contó más. Me ofreció pasar siempre que quisiera a su casa para enseñarme algunos temas de los que apenas sabía, y el Keaton se ofreció a molestarme. Así que a partir de ese día, cada vez que terminaba mi entrenamiento, iba para allá, aunque fueron muchas las veces que me la pasaba jugando con los otros niños como supongo que él comprendía.

Ante todo, decir que los Keaton son unos malnacidos. Ni criatura mágica ni ocho cuartos, eran unos desgraciados. Se la pasaba gastándome bromas, poniéndome acertijos como “¿Quién es el Sheikah que recientemente ha vuelto a Kakariko?” y especialmente, haciéndome perder en las partidas de cartas o lo que fuera. Sí, un Keaton jugando cartas, suena a historia de terror o algo así, pero es cierto: no tenían inteligencia humana, tenían inteligencia divina. No obstante, tuve que agradecérselo: si engañabas a un Keaton, engañar a un Hylian era un trabajo hecho, y él básicamente se dedicó a eso, a perfeccionar mi habilidad con las cartas incluso y a ser observador con cualquier cosa. En cuanto a Kafei, me contaba historias de la antigüedad no sólo de estos lares, sino de otros lugares como Términa incluso. ¿Sabíais que había cuatro gigantes que protegen esa tierra? Pero lo que más me llamó la atención fue el Ojo de la Verdad. Él decía que sí, existía y que él lo poseía, mas fue su esposa quien realmente lo manejaba por completo. Imaginé que había fallecido, porque parecía ser un tema que no le gustaba tratar, así que no averigüe qué era exactamente. Pero llegó a confiar tanto en mí que me mostró un sótano algo profundo donde parecía llevar a cabo una investigación muy importante. En aquellos momentos no me lo diría, pero sí llegué a observar lo que había por ahí: máquinas de tortura como las que nuestra gente usaba contra los criminales.

Aquel mismo año, conocí a mi mejor amiga, Ariadne. “¡¡Uuuuh, mejor amiga!! ¿Para cuándo la boda, Vlad?”. Si has pensado eso, cómete un tomate gerudo podrido y restregado con las heces de una vaca. Ahora en serio, siempre le ha guardado mucho aprecio, pero no creo que llegue a esos límites. Era huérfana y al parecer había pasado una mala etapa con los Hylians que la habían acogido tiempo atrás, así que en cuanto unos Sheikah la vieron vagando por la campiña, la recogieron y la trajeron al pueblo al reconocer en ella el emblema Sheikah. Era algo más pequeña que yo y parecía tener grandes habilidades mágicas, porque desde pequeña ya podía realizar pequeños conjuros que hasta el final de la adolescencia no se realizaban. Pero como sea, lo pasaba genial jugando con ella y Ruasilor, aunque a veces jugábamos solos porque Ruasilor parecía estar distraído con otras cosas y creo que ni se acordaba a veces de ella… Ahora creo que sé con qué, pero en aquellos tiempos no tenía ni idea.

Antes de pasar al siguiente evento, me gustaría hablar de una cosa peculiar que me pasó sobre los catorce años. Resulta que tuve que ir con mi hermano hacia la Ciudad de Piedra para ver un combate de sumo entre Gorons. Como dije antes, para nosotros los combates cuerpo a cuerpo eran imprescindibles, aunque no tanto como los Gorons que se bastaban de sus puños para destrozar regimientos enteros si hacía falta. ¿Y cómo entramos a ver eso? Mi padre tenía contacto con el actual líder, y como sabía de dicha afición, no dudó en avisarle para así conocer a los hijos de un héroe Sheikah. Era interesante ver que los Gorons compartían el término de hermandad como nosotros, no por nada éramos vecinos. Pero lo que pasó allí fue que Ellioth, de alguna manera, derrotó a un Dodongo que había escapado de la Caverna Dodongo. Si digo esto es para que veáis que a partir de este punto, se fue fortaleciendo más todavía el hecho de que él sería la promesa de la familia y yo una mota de polvo. No me importaba, pero ya volveremos a eso más adelante.

Bien, pues otro salto temporal, cuando tenía unos… diecinueve años. En aquel entonces, Kakariko pasó por un mal trago, ya que andábamos escasos de comida por culpa de la mala cosecha, y para más presión la natalidad Sheikah había aumentado levemente, algo bueno pero que surgió en el peor momento. Estaba claro que, o hacíamos algo para remediarlo, o más de una familia acabaría desfalleciendo. Y no digo que no estemos entrenados para aguantar por un tiempo así, pero no se podía dejar a los más pequeños en este estado. Así que, ante otros compañeros, propuse que podíamos hacer lo que mejor se nos daba: entrar y salir de los lugares sin notarse nuestra presencia. O mejor dicho, robar. No es que fuéramos a robar a diestro y siniestro para arruinar otras familias de otras razas, pero indudablemente necesitábamos por un tiempo provisiones hasta recuperarnos. Así fue como con diecinueve años, cabalgué junto a otros Sheikah hacia el sur, hacia el lago. Éramos Sheikah especializados en ello, por lo que otros como Ruasilor y Ariadne no me acompañaron. Nos fue bien porque entrábamos en el granero a robar lo mínimo, dejando la mayor parte en manos de los habitantes del lago y llevándonos sólo lo justo y necesario. Así fue por un tiempo, cumpliendo dicho trayecto cada dos noches. Hablamos de dar un golpe incluso a las Gerudo, pero era bastante arriesgado y yo por mi parte tampoco era un genio para eso. Aun así lo dimos, concretamente fue el último: a una caravana Gerudo cerca de la entrada de su territorio cargada de alimentos. Me parece que la líder de dicha caravana se quedó con mi cara, porque tenía una mirada de odio que asustaría a cualquiera… A mí me importó mas bien poco, pero definitivamente agradecía que ya no tuviéramos que hacer esto más. Sin duda en esta parte aprendí bastante como saqueador.

No obstante, aunque el pueblo entero lo agradeció, Damon Kalahed no lo vio bien. Y sabía por qué. Ellioth era el orgullo de la familia, el que había heredado todo lo bueno, un perfecto soldado tanto físicamente como mentalmente que tarde o temprano pasaría a la historia como un héroe como nuestro antepasado. Y yo el hermano imperfecto, al parecer. Nuestra madre, como ya dije, nos abandonó cuando yo cumplí los diez años, y supongo que pensarían que yo seguiría sus pasos como mago. Pero no me convertí en nada digno, simplemente me convertí en algo que los Sheikah solían ser, aunque ciertamente con menor frecuencia en los últimos años: un espía, un ladrón, un saqueador, o como prefiráis llamarlo. Supongo que él quería que me convirtiera en otra cosa, pero así es la vida. Aunque él tuvo que desahogarse combatiendo contra mí en un combate cuerpo a cuerpo, combate de honor por decirlo de algún modo. En parte agradecía estas cosas, porque si no fuera por eso, yo jamás tendría una oportunidad contra la espada de Ellioth, así que mejor unos puñetazos y patadas. Solía luchar contra Ellioth, pero esta era la primera vez que me enfrentaba a mi padre. Y aunque los años se cernían sobre él, repartía unas patadas que echarían atrás hasta a un Goron: en definitiva, me hizo pedazos y apenas logré defenderme. Al menos con Ellioth tenía algunas oportunidades, pero eso ya fue demasiado. Me dejó tirado en el suelo, ante la luna, mientras yo pensaba si tan horrible era que hubiera tomado este camino. Quizás sí, al fin y al cabo, seguramente tipos como Ruasilor, Ellioth y Ariadne tendrían más posibilidades de sobrevivir en batalla que yo. Kafei me decía que cada uno debía seguir su propio camino fuera cual fuera, pero yo sólo veía puñetazos por más que avanzaba. Tan sólo saqué mi harmónica y… oh, ¿no lo he dicho? Kafei me regaló una harmónica en los primeros días y desde entonces la suelo tocar, me relaja y entretiene bastante. Keaton por supuesto se burla de mí, pero una vez llegué a tocar una melodía que parecía conocer muy bien y que yo toqué por simple azar. En fin, detalles que no vienen al caso.

Algo desastroso ocurrió dos años después. Cuando salí de casa de Kafei, me dijeron que habían encontrado un cuerpo incinerado y maltratado, que no era ni más ni menos que la prometida de Ruasilor. Hay que decir que Ruasilor, desde hacía unos años, se había vuelto un mujeriego conocido en Kakariko, y alguna vez me metió en uno de sus líos. Y ahora, cuando por fin parecía encontrar a una mujer con la que asentar la cabeza, va y le ocurre esto… las diosas jugaban muy malas pasadas. Aunque a estas alturas de la vida, no es que acatase mucho la palabra de ellas. Vi lo que quedaba del cuerpo en algún momento y me dispuse a buscar a mi amigo. No tardé en encontrarle: sentado en la barra de la taberna. Me senté junto a él y hablamos sobre el asunto. Estaba destrozado, pero al final pareció recomponerse de algún modo. Por desgracia, no era más que una careta que usaba ante todos: a partir de aquel día, empezó a beber como nunca cual bandido. No fue hasta un tiempo cuando me percaté de ello: incluso Ariadne me comentó que le habían informado de sus visitas diarias a la taberna incluso cuando yo no estaba, cosa impropia en él. Ahí estaba, sirviéndose él mismo de una botella que no era más que un grano de todas las que ya se había bebido. Me acerqué a él a paso tranquilo y sin mediar palabra derribé la mesa donde estaba de una patada. Le agarré de la túnica y le eché fuera del local (al fin y al cabo no quería causar más destrozos del que ya había hecho) y le propiné un buen puñetazo. Sobra decir que él me lo devolvió y empezamos a pelear, un combate bastante desigualado teniendo en cuenta su estado. Me dediqué a detener los golpes que podía parar y a devolvérselos en todo momento. Estaba derrumbado por el alcohol y llegó un momento en el que no podía hacer nada, cayendo al suelo y lamentándose de su desgracia. Le dije que era hora de dejar aquel amargo recuerdo atrás, que éramos Sheikah y la muerte era nuestra eterna compañera desde que nacimos. No podíamos dejarnos afectar por ella pues al fin y al cabo, en el propio campo de entrenamiento convivíamos con ella. Así era nuestra hermandad. No sé si seguía atormentándose después de eso, pero al menos empezó a controlarse y le conduje a otros entretenimientos, incluso el de cortejar mujeres para así ir calmando el dolor. Aquello me hizo pensar si yo podría soportar la muerte de alguien amado tal y como parecía demostrar con aquellas palabras. Confiaba en ello, pero supongo que hasta que no llegaba el momento, no lo sabría. Y esperaba que dicho momento tardase en llegar.

Bueno, demos otro salto temporal (aunque en realidad fue al tiempo que la tragedia contada anteriormente), posiblemente el último y el más importante. Siento aburrir con tanta lectura, pero es menester hacerlo, ¿no lo creeís? Venga, os permito un párrafo de descanso antes de seguir. ¿Ya? Sigamos entonces.

Cuando tenía veintiún años, mi padre desapareció. No de la misma forma que mi madre, al parecer tenía que ir a cumplir una misión y precisaban de sus habilidades y experiencia. Seguí con mi vida normal, viendo a Ruasilor y a Ariadne, al igual que a Kafei y a Keaton. Aprendí que en la vida cotidiana se podía ir entrenando de forma dinámica, como siguiendo a un Goron desde que entra al pueblo hasta que sale sin que se percate, o abriendo cajas de utensilios que tienen problemas para abrirse incluso con llave. Francamente, me parecía todo tan normal que hasta me asustaba. Y hubo algo que no empezó a encajar: Ellioth también desapareció a los pocos meses. Fue en busca de nuestro padre al no recibir noticias, pero esto empezaba a darme mala espina. Por si fuera poco, hasta dentro de Kakariko empezaba a ver cosas extrañas. Llegué a ver a Ariadne hablando con Kafei ante su casa cuando ella me había dicho que no había hablado con él en su vida, y no parecía una conversación de recién conocidos precisamente. Cuando les pregunté a ambos, me negaron conocer al otro respectivamente, y Keaton con su risa me dio la respuesta de que mis sospechas estaban en lo cierto. La cuestión era de qué se conocían y qué tienen entre manos, pero no lo sabía. Quizás… la investigación de Kafei estaba relacionada con ella, al fin y al cabo, apareció poco después de que él me dijera que estaba a punto de terminar. Pero eso no tenía ningún sentido, y no podía hacer más hipótesis sin pruebas. ¿Colarme en su casa? Si fuera por Kafei no habría problema, pero Keaton es un animal místico y sabe quién entra y sale sin estar necesariamente presente. Tuve que abandonar la idea y hacer como si nada, quizás no sería nada importante después de todo.

Finalmente, en una noche cuando ya tenía veintidós años, estaba paseando por Kakariko. A veces me encargaban guardia y en fin, aquel día salí tarde del campo de entrenamiento, aunque ya no acostumbrase a ir tanto como de pequeño hacía. De pronto vi a Ariadne salir del pueblo a caballo, y sin dudarlo un momento, decidí seguirla cautelosamente: ¿ella también iba a desaparecer como mi familia? La respuesta me llegó cuando la alcancé en las cercanías de territorio Gerudo, junto a mi padre y hermano. Bajó del caballo y se dio la vuelta: parecía que sabía que la estaba siguiendo. Bajé del caballo y los miré a los tres. ¿Qué pasó? Esto:

-Vladius…
-¿Sabes? Estoy harto de hacer siempre los trabajos sucios, incluso cuando es por mi propia voluntad. ¿Por qué hacéis esto?
-Porque debemos hacerlo por el bien de todos. Por el bien de nuestro pueblo.
-Sí, ya, aquí todos se piensan que tienen razón…
-Y es así
-¿¡Es que no os enteráis!? ¡¡VAN A DESTRUIROS!!... Ya estoy harto de que hagáis lo que os dé la gana. ¡Venga, peleemos! ¡No importa las veces que hagan falta, os llevaré de vuelta a casa!


Después de eso, mi hermano me inmovilizó. Intenté moverme, pero no había manera… entonces noté a mi padre justo a mi lado y me arrancó el mango de la túnica. Colocó su mano sobre mi brazo… y me arrancó la piel. No literalmente claro… o eso pienso a veces claro, pero algún sortilegio tuvieron que usar, quizás Ariadne desde donde estaba. Quemaron mi carne viva mientras yo gritaba del puro dolor y de la rabia, no sabía qué era más fuerte… creo que el dolor.

Ahora, hijo mío, tú también estás marcado como nosotros, la marca de los designados a cumplir su destino. ¡Ve y díselo al resto! ¡Crearemos una tierra donde los Sheikah seamos los que impongamos el orden!

No sé qué ocurrió después, pero la cuestión es que cuando desperté, estaba en casa de Kafei y con Keaton a mi lado. El propio animal me contó que me encontraron allí tirado y que fue una suerte que ninguna Gerudo o Deku me viera porque de lo contrario habría acabado en el calabozo y seguramente ejecutado por ellos. Mi brazo derecho estaba completamente vendado, al parecer Kafei me había aplicado magia curativa y por lo menos ya podía moverlo como siempre. Por desgracia, aunque el brazo estuviera como si nada hubiera pasado, el aspecto sí que había cambiado y era mejor que llevase las vendas para evitar sustos, aunque Kafei no me negó que con el paso del tiempo la piel volvería gracias a la magia que me había aplicado, y que podían incluso golpearme ahí sin tener que aullar de dolor como ocurriría si no se hubiese aplicado magia. A veces me duele, pero desaparece pronto y se queda en un amargo recuerdo.

Le conté lo sucedido y ambos se mostraron algo sorprendidos, incluso Keaton. En cuanto terminase de recuperarme, debía contar lo sucedido al líder actual del clan. Y así lo hice. Hubo contrariedad porque Damon y Ellioth eran de los más fuertes de nuestra gente y no iba a ser algo fácil, por no hablar de la ausencia de Ariadne y su manejo mágico. Antes de que dijeran nada, les ofrecí encargarme yo mismo de ellos. Mi familia tenía una función importante: eliminar a los traidores, ya que si bien los Sheikah cuidábamos unos de otros, con las traiciones era otro cantar. En este caso, sería justo que yo me encargase aunque fuera imposible de hacer. Pero no quería matarlos, quería averiguar sus motivos (aunque ya sé uno al menos) y por qué lo hicieron. Si dejaba el trabajo para otros, no lo sabría nunca. Y bueno, francamente es imposible que yo pueda derrotarles, no soy un gran guerrero ni nada. Pero… así fue como lo decidí. ¿Aunque sabéis? No me importaría matarles después de lo que me hicieron.

Ya ha pasado un tiempo desde eso y estoy listo para ir hacia ellos, aunque en realidad de lo que estoy listo es de pasar el rato, porque tiene que haber realmente bueno que me motive a embarcarme en un viaje como ese (y sí, es una manera de proteger a mi familia y de que no me acusen de ser un… vago). Empezaré con ir hacia Hyrule, es un nido de información y si puedo obtener alguna pista que me guíe, será allí. Ruasilor parece que también tiene asuntos que tratar fuera de Kakariko, así que por lo menos iremos juntos hasta Hyrule. Veremos qué me aguarda en este viaje.

Y ahora, señores, ¿qué tal un juego de naipes? Vamos, escojan ambos una carta, la que sea. Bien, obsérvenla y metedla en la baraja, mientras yo cierro los ojos. Perfecto. Barajo un poco con los ojos cerrados todavía y… saco dos cartas al azar, abriendo ya los ojos. Aquí las tenéis. Deduzco que ese grito de sorpresa es señal de que he acertado con ambos, ¿eh? Soy un ilusionista, no lo olvidéis. Si alguna vez precisáis de mis servicios, no dudéis en pedírmelos. Y ahora será mejor que vaya terminando mi ronda, es hora de ir partiendo hacia Hyrule. ¡Ey Ruas! Yo estaré por aquí, en cuanto terminemos nos largamos a la ciudad. Espero poder lucir mis habilidades allí para ganarme unas cuantas rupias o algo más.
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Lautarileo el Jue Jul 28, 2011 7:49 pm

Nombre: Ruasilor Siyen (Ruas pa’ los amigos)
Edad: 23 años
Raza: Sheikan
Profesión: Guerrero

Descripcion fisica: alto, delgado como todos los Sheikans, pero con músculos bien marcados, cabello negro corto, parado a la altura de la nuca, ojos rojos vivaces, un aro dorado en la oreja derecha, pero su cabello generalmente lo cubre. Viste la armadura de los Sheikans Guerreros platinooscuro con el ojo ceremonial en su pecho, cinturón y botas con cubierta metálica. http://browse.deviantart.com/?qh=&section=&q=lord+knight+ragnarok#/de98oh

Personalidad: se muestra alegre y despreocupado, pero en realidad lleva consigo una gran pena a cuestas que no lo deja en paz y que le ha provocado serios daños emocionales y fisicos. mujeriego, pero no busca en las señoritas mas que placer debido a su pasado. Como todo sheikan es observador y algo desconfiado, aunque por conveniencia tiende a no demostrarlo. Realmente solo confía en Vlad y Adrianne, sus amigos de infancia.

4 de los 4 puntos de personaje usados en:
- 400 rupias mas (en total 650)
- Mayor Resistencia a la Magia
- Petaca con Licor Sheikan

Compras:
- Arco y Flechas Comunes(gratuito con la profesion)
- Espada Corta (200 rupias)
- Camisa de mallas (350 Rupias)
- Pocion Roja (80 rupias)

Biografía:

A ver, a ver, a ver.... un momento, ¿por quien me tomas? me vas a decir que, después de que le soltaste la lengua al boquifloja, ladrón y obeja negra de "Vla", ahora yo, el Honorable Caballero de la Guardia Sheikan, "Guerrero Sombrio Escarlata". Primero en su egreso de la Academia tengo que contarte MI vida para tu simple y burda entretención, por que has caido en la estupida y poco graciosa trampa de mi amigo. No, me niego.... al menos si no colocas un buen vino cerca mío o un tarro lleno de cerveza, pura, sin agua, cerca de mi nariz, hombre.

Déjame adivinar, no la encuentras ¿verdad?...!Hey Vlad!, por acá tu trasero y devuélvele el monedero al caballero, de preferencia llena. De paso cuéntale a la Hermosa señorita con la que estas lo de hace dos veranos, si, con esa chica, ¿como se llamaba?... ¿Iván?

...................
.................... Maldito desgraciado, a la otra me saca un ojo, toma tu Monedero y tráeme algo de alcohol

Bueno, ahora si. Mi nombre es Ruasilor Siyen. Si, no, no me recuerdes todo lo que ese apellido conlleva antes de que me termine de tomar este trago, primero por lo primero. Nací en la "Gran familia de Caballeros Sheikan Siyen", y como tal no tuve más remedio, en un comienzo, que enlistarme (o mejor dicho mi padre Aengus Siyen me enlisto) en la Academia al norte de Kakariko. Entrenando con los Muchos Sheikan, ¡¡¡ojala quieran las diosas seamos miles y miles por el resto de los Milenios!! salud hermanos. Vlad, dale una copa a la chica y brindemos todos, ¡Por los Sheikan!

..................... en que íbamos, ah si.

Como todos los Sheikan, se nos empieza a entrenar desde la edad mas temprana, perdemos algo de inocencia en el camino, pero es la forma mas efectiva de adiestramiento y es lo que nos permite nuestra fama en todos los campos de batalla, si TODOS los campos de batalla, incluido el de sabanas.

Bueno, como era esperable, mi desempeño sobresalía de entre otros clanes, aun a mis cortos 6 u 8 años. Con ello me gane la rivalidad de algunos,( sobre todo los que seguian la sombra de cierto Kalahed) el desprecio de otros, aunque la mayoría me ignoraba hasta " ese día".

¡Lo recuerdas Vlad!,! fue tu culpa, aunque insistas en decirle a medio mundo que fue lo contrario, maldito Afilador de cuchillos!

Emmm… ¿que te decía? Cansado de que a mi todo me resultara mas fácil que al resto y en un día mas aburrido que intentar que un Goron aprenda Ajedrez, sin ofender, es que como dice a veces Vlad "todos tenemos una funcion en el mundo", o algo asi. retomando decidí tomar algunas de las mejores y mas caras armas de la armería de la Academia. Pensaba realizar un simple entrenamiento peleando contra mi sombra, algo sencillo y que ¡¡¡NO ACARREARIA PROBLEMAS!!! Pero ocurrió lo contrario, al buscar las armas me encontré cara a cara con un chico de mi misma edad, mi misma clase y que hasta ese día ni atención le había puesto. Frente a mi con un cuchillo y una espada corta. Nos miramos y casi al instante la misma idea surgió por nuestras cabezas guiadas por nuestro joven e imprudente impulso. Un combate cuerpo a cuerpo.

Si, Fuimos los crios que ase muchos años dejaron literalmente LA CA-GA-DA dentro de la academia “Huracán Sheikan” nos llamaron por muy buen tiempo. Destruimos cuadros, paredes rajadas, cortinas inútiles antigüedades hechas polvo, mobiliario que para lo único que serviría seria para leña y por supuesto las armas que ocupamos quedaron inutilizables, peor que si se las hubiera comido el oxido o que las hubiera reparado ese Goron de la ciudadela del que algunos de su propia raza hablan tan mal.

Ni hablar lo que hicieron nuestros padres, a mi en lo personal me levantaron y me dejaron caer, ni mi madre (versada en ser la unica con la habilidad de controlar al Aengus "Sombra Escarlata" Siyen) me pudo salvar y en castigo por ser Hijos de los clanes mas antiguos entre los Sheikans; los Siyen y los Kalahed; nuestros “queridos padres” decidieron que era mejor para ambos tanto como aprendizaje pero mas para limpiar sus apellidos del Horror que les hicimos pasar, que el jefe máximo de la Academia nos pusiera el castigo…

No recuerdo noche mas fría en mi vida. Ni mas cansada aun después de años del duro entrenamiento. Estar con todo el cuerpo molido después de limpiar nuestro desastre, lavar, si, lavar la academia entera, incluyéndonos, por lo cual estábamos mojados hasta la médula y además resguardando la entrada esa noche en esas condiciones en una noche ¡¡DE INVIERNO!!....

Aun después de eso, a ese Vladis Kalahed debería odiarlo, pero desde la pelea, el castigo y los años venideros, lo que logramos fue consolidar una amistad única, casi una hermandad. Ha sido uno de los pilares fundamentales en mi vida, jUnto con posteriormente una amiga en comun que tubimos (y que aparte incisto, era su novia secreta) Adrianne. Hemos recíprocamente aprendido uno del otro y ambos de ella, mejorando día a día, el como un “Maestro de las sombras” (especialidad que eligió en los comienzos de la Hambruna de Kakariko hace unos años) y yo como un “Guerrero Sombrio Escarlata” en el arte de la espada y del arco.

Nos unimos en guerra y en paz, en épocas de carencia y abundancia….pero sobre todo en fiestas. Diosas…que manera de festejar en Kakariko cuando Vlad con otros Maestros de Sombras traían comida. Entre tantas fiestas no faltaba que nosotros nos “amarrásemos” algunas señoritas (aunque insisto, Adrianne a Vlad lo tenia con correa, pobre). Entre ellas la que seria mi prometida a los 18 años, Laura

Si, ella misma, que junto con otros murieran en la “Tragedia de los Siyen” hace unos años. Asesinada, quemada….quizás otras cosas más que el fuego se llevo con la vida de mi amada. En medio de los campos de esta tierra agreste encontró una muerte innecesaria junto con otros inocentes ¡Ella era una simple granjera! Criaba cuccos y vacas, por que las diosas no me llevaron a mi que he luchado contra cuadrillas enteras de enemigos, por que ellas no le otorgaron un poco de mi suerte que ahora detesto¡¡¡Daria mi brazo, mi pierna, incluso mi corazón por verla y sentirla nuevamente!!! Sus ojos café, su cabello platino y media melena que extrañamente se levantaba en su nuca, su vestido simple que con tanto esfuerzo y mi poco sueldo le compre y que ella siempre me agradeció con esa sonrisa dulce; su piel suave y sus manos firmes.

¡¡¿¿POR QUE??, POR LA MISMA MIERDA!!!

Desde entonces Vlad unicamente, dado que Adrianne desaparecia en extrañas circuntancias ( algunos aldeanos dicen que el tipo llamado Kafei y un espitu oscuro la hiceron aparecer y desparecer a su antojo) y mi padre han sido mi apoyo para salir de de aquel dolor. Ellos me han intentado sacar de este sufrimiento, pero lo único que me permite seguir viviendo y no recordar muriéndome de la pena por ese trozo de mi alma que se fue con Laura es este brebaje que tengo en mi mano, bendito y maldito a la vez. Quiero salir de él, pero se lo que su inexistencia en mi vida conllevaría.

Si, he peleado por ello, de mi padre no espero nada, ya se a rendido conmigo, solo me deja existir. mi madre afortunadamente ya no esta con nosotros y no ve la ruina bien decorada que soy ahora. Vlad es distinto, cuando estoy muy ebrio, no a faltado que nos hagamos moler a golpes por ello, a veces gano yo, otras él, lo normal. Se lo perdono, es alguien que intenta ayudarme...a su manera.

No le temo a la muerte, la he visto ya muchas veces en mis 23 años y la enfrento sin temor; casi como una vieja amiga que encuentras en el mercado a la cual saludas sin mas para luego no verla por una temporada sabiendo que aparecerá de improviso para hacer notar su presencia, intentado arrastrarte a su lúgubre morada; mas le temo al dolor de saber que no la tengo a ella y de que yo sigo aqui… esperando

Aun cuando nos enseñan que es nuestra compañera, yo me pregunto si tomara las mejores desiciones...

si, Vladis va a Hyrule, segun el en esa mision de "Limpieza Familiar", creele la mitad, puede que eso lo motive, pero la realidad es que timara a cuanto tipo con poco seso encuentre. se que sabe cuidarse solo, pero yo decidi ir a ayudarlo, asistirlo cuando lo necsite, no es la idea que trapen interrogen y torturen a uno de los nuestros que va por ahi sin pensar. Necesito despejarme de esta aldea donde todo me recuerda a Laura.
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Zeld el Vie Jul 29, 2011 5:18 pm



Nombre:
Muggie
Edad:
14 Años Deku
Raza:
Deku
Clase:
Clérigo.


Descripción Física:
Spoiler:

Deku Scrub. Joven varón de complexión delgada. Algunos 90 centímetros de estura, más o menos lo que mediría un pequeño Hylian de 5 años, pero bastante alto para los de su especie. En general tiene las características básicas de la raza de los Deku. La piel de Muggie está hecha de madera de pino, con algunos rasguños o huecos que ha recibido por pequeños golpes y tropezones, o simplemente por culpa del pájaro carpintero que se equivoco de lugar mientras hacía su hogar.
Sus ojos son algo grandes, de color amarillo en el centro que se extiende pasando de un color marrón hasta un rojizo en el resto de ellos. De igual manera, aquellos ojos reflejar los sentimientos y estado de animo habituales del pequeño matorral; alegría, tristeza, enojo, angustia, etcétera. Al igual que todos los Dekus, su boca tiene una curiosa forma cilíndrica que sobresale aproximadamente 7 centímetros, lo cual él considera un poco mayor a las de sus amigos, pero eso no le incomoda en absoluto, he incluso le resulta beneficiosa cuando empieza el juego de la guerra de Deku Nuts. La dichosa mandíbula puede expulsar Nueces Deku a grandes distancias, al menos 10 metros, y podríamos decir que la puntería del muchacho es bastante buena.
Se enorgullece de su larga y verdosa cabellera, pues ha dejado crecer las hojas que conforman su pelo desde la infancia, y podría decirse que literalmente le ha costado años para que esta llegue hacia su cintura, incluso algunas hojillas alcanzan el inicio de sus piernas.
Como la mayoría de los demás Scrubs, es muy ligero, por lo que no tienen problema si se trata de dar pequeños saltitos en las fuentes de agua cercanas a la aldea.
Además de su boca, la mejor arma de su cuerpo sería su cola; parecido a la rama de un rosal con un par de hojas y una bonita rosa rosa al final. Su c
ola es larga y llena de espinas, él puede manejar y agitar la extremidad trasera a voluntad, y le resulta de gran ayuda en los combates, ya sea golpeando para herir, distraer al adversario, o como el más prefiere; dando el tradicional Deku-Giro, dejando pequeños destellos tras de él e hiriendo con las espinas de su cola mientras gira. La fiel compañera trasera funciona como el novedoso vuelo estilo helicóptero que la raza de madera ejecuta con algunas partes de su cuerpo después de haberse sumergido en una flor; ésto lo lleva a cabo levantando su cola y haciendo girar la resistente flor que encuentra al final de esta.
Sobre el resto de su cuerpo, pueden resaltar sus manos y pies: Las primeras, las manos, siendo de madera, también pueden sostener sin inconvenientes pequeños objetos, y se observa que en la punta de sus dedos destacan pequeñas garras, otra peligrosa arma incluida en su Deku-Giro. Sus pequeños pies tienen la habilidad de echar raíces que se aferran a la tierra que lo mantiene firme en su posición.
Hay que resaltar que aún con la mayor recistencia que Muggie podría llegar a adquirir, su cuerpo sigue siendo nada más que madera y hojas, por lo que podría despedazarse o quedar hecha añicos si se expone demasiado tiempo al calor de las llamas del fuego, y también el agua podría causarle los mismos efectos si no se retira de ella inmediatamente.

Si hablamos de su vestimenta, es justificable que siendo apenas un jovencito Deku, procura mantenerse moderno y “en la onda” de los jovenes, y se puede apreciar en su ropa habitual: Él viste con una playera con manga larga de color negro con franjas amarillas, sobre ella está un chaleco negro, pero éste lo usa solamente cuando sale fuera o está de vieja de su pueblo. En sus pies porta un par de largas botas de cuero negro para las lluvias, pues siendo sus pies muy pequeños, se hunde en el lodo muy aguado y se resbala con facilidad en algunas superficies.
Para complementar su vestuario, también tiene un gran sombrero de copa alta en la cabeza; usualmente usado ladeado, su sombrero tiene franjas verdes y negras, en el cual se pueden apreciar dibujos de las caras de “ellos”.


Descripcion Psicológica:
Amable, es básicamente la naturaleza del Scrub ante desconocidos, aunque en realidad varía mucho dependiendo de la persona que se trate. Generalmente es alegre, carismático, espontáneo, humilde, amigable y sincero. Intenta comportarse formal y educado con todo mundo, pero no puede evitar el desprecio, decepción, o simplemente indiferencia a quien se lo merece. Con sus amigos, familia, y demás personas a las que puede estar acostumbrado y de confianza, el chico se muestra juguetón, cariñoso y algo inquieto (excepto con una persona).
Repugna las mentiras y la falsedad; él intenta no decir ningún dato falso, ni siquiera una mentirilla piadosa, y la única vez que consideraría justificable una sería en un caso de extrema necesidad.

Ama sobre todo a la naturaleza y los animales del bosque, su hogar. En un día de ocio, se pasea en busca de una planta o ser vivo que requiera su ayuda. También cuida mucho su persona, le gusta mantener limpio su traje y sombrero, además, es muy cuidadoso con su amiga trasera y su flor, no deja que se atore en cualquier lugar.No se podría decir que es precisamente valiente, pues en situaciones de peligro y acción es bastante temeroso y prefiere quedarse atrás de los verdaderos guerreros.

Cuando el chico se propone algo, lo hace; su fuerza de voluntad es muy grande y se esfuerza en realizar sus objetivos. Si recibe una orden de sus superiores no hace berrinches y cumple la tarea se le ha impuesto, es muy obediente.

Le llaman mucho la atención los objetos brillantes. Cuando algo le emociona empieza a menear la cola y se nota un toque de resplandor en sus ojos. Le encantan los postres como el helado y los pasteles caseros: su sabor favorito es el chocolate y su alimento favorito son las Deku Nuts. Tiene una especie de alergia desconocida, pero por alguna razón, algunos objetos lo hacen estornudar, y por ende, lanzar las Deku Nuts que puede tener guardadas en su boca.

No es feliz. En la actualidad de su vida no es completamente feliz. Muggie tiene una gran familia Deku que lo aman, sin embargo siente un tremendo rencor contra su hermano gemelo, un scrub llamado Jay, pues él considera que desde la infancia su hermano ha conseguido mejor trato de parte de todos, y ellos llevan una rivalidad desde la cuna; desde quién consigue la mejor chica hasta quien se acaba primero la sopa de hojas. Su hermano le restrega en la maderosa cara su superioridad, y como él es el favorito. Para fortuna Muggie, su maestro en el arte de la curación se encuentra viajando, y como acompañamiento, ha decidido que Muggs tiene la edad suficiente para ir en busca de nuevas oportunidades en otro sitio, con nuevas razas y culturas para conocer. Para ser mas exactos, la Ciudad de Hyrule sería su siguiente destino.


Historia:

¡No, no te puedes ir! ¡Yo te lo prohibo! - Decía mamá Deku desesperada, y a punto del llanto. - Mugxter, hazle caso a tu madre, no irás a ninguna parte, ¿Entendido?. - Insistió papá Deku, con su burbujeante pipa en la boca, y dando apoyo a las palabras de su mujer. Por otro lado, al final de la habitación, Muggie trago un bocado de saliva y cerró sus ojos mientras escuchaba el largo sonido del cierre de su mochila al ser sellada lentamente; ese sonido indicaba que, desde ese momento, no habría vuelta atrás. - Yo quiero irme, no quiero seguir viendo al otro, y también hay un mundo que no he visto. Puedo estar mucho tiempo fuera, tal vez años, lo sé, pero es lo que quiero - Dejo salir un suspiro, seguidamente se dio la vuelta para ver a sus padres parados en la puerta. Silencio, hubo un breve silencio de cruce de miradas. - … No sabes de lo que hablas, no puedes irte solo - Papá erradico el silencio, al mismo tiempo Mugg empezó a avanzar rumbo a sus padres. Casi instintivamente ellos le dieron el paso, y cuando el Scrub se disponía a bajar el primer escalón de las escaleras. - No voy solo, me acompañará el Curandero de Pueblo Deku, al menos hasta la salida de nuestra villa - Mamá Deku lo detuvo cogiendo su camiseta. Él se giro nuevamente en busca de la cara de su progenitora, y dibujó una sonrisa sonrisa en la suya al encontrarla. - Hey, no te preocupes, soy aprendiz de clérigo ¿Recuerdas? Llevo estudiando desde los 6 años con el Curandero del pueblo; me basta y me sobra con los conocimientos que tengo, estaré bien, o al menos sano, já - Pronunció tranquilamente y seguro de sí mismo, rió un poco por su mismo comentario. Él intentaba tranquilizar a su madre, pues la amaba, e igual a su papá, pero no podía seguir viviendo en la misma casa que Jay.
Mamá se quedó sin habla, ella no deseaba perder a su hijo, no quería. Volvió a hablar - Pero.. pero.. ¿Dónde dormiras? ¿Qué comerás? ¿Cuando vas a regresar? - La mujer, desesperada, empezó a cuestionar y a lanzar pregunta tras pregunta entre llantos sin siquiera dar oportunidad de responder, pero fue interrumpida por una mano de madera (bastante vieja y gastada), era la mano de su marido, que al verlo, vio que indicaba “no” con la cabeza cuando al mismo tiempo sonreía con delicadeza. El Deku de edad mayor asintió hacia su hijo, él le respondió con otra sonrisa, y luego volvió a bajar los escalones, está vez, bajo tres, y acto seguido miro a sus padres. - Tengo todo lo que necesito en mi mochila... mamá, papá, digan a Jay que su hermano preferido, Muggie, le desea lo peor - Bajo rápidamente el resto de los escalones riendo, dejando a los tutores en la segunda planta. Nuevamente, un silencio debastador. El silencio termino con el sollozo y una diminuta lagrima resbalando por la mejilla de la mujer. Papá detuvo la lagrima con su dedo, secando así la cara de su esposa. - Vamos, déjalo... - Habló el gran Deku con su habitual tono de seriedad. - Volverá, se dará cuenta de que está equivocado, y volverá, cree -.

Desde una vista en el exterior, mirando a la casa, la puerta de madera se abrió hacia delante dejando salir al Matorral con una sonrisa de satisfacción. Avanzó rápidamente hacia adelante, exactamente al lado del buzón de la casa, donde comenzaba el camino, luego se detuvo un momento, como si estuviera ideando algo; Muggie se inclinó para recoger una pequeña roca del suelo, seguidamente visualizó por última vez una de las ventanas de su hogar, ahí se apreciaba la silueta de su gemelo en la cortina. - ¡Hey, Jay! - Soltó un grito a la vez que lanzaba la roca a la ventana con el objetivo de llamar la atención del otro. No tardo demasiado tiempo para que la cortina se abriera y dejara ver su idéntica cara, nuestro Scrub alzó sus dos dedos medios de ambas manos en forma de insulto. - ¡Jódete! - Enseñó su lengua en medio de risas, el otro solamente frunció el ceño; para entonces Muggs ya se encontraba corriendo fuera de la escena, alejándose cada paso más fuera de Pueblo Deku rumbo a nuevas aventuras y experiencias que vivir.


*- Edito

Objeto Gratis como Clérigo: Poción Roja ~

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- 200 Rupias más
- 10 puntos de vida extra
- Nivel 2 de Ofensiva Natural: Burbuja Mágica
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Regol el Sáb Jul 30, 2011 12:48 am

¿No comprarás nada con tus ahora 450 rupias?
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Zafiro Bladen el Sáb Jul 30, 2011 11:53 am

Regol escribió:¿No comprarás nada con tus ahora 450 rupias?


450? o ÓU?
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Regol el Sáb Jul 30, 2011 12:08 pm

250 básicas + 200 que compró o.o

EDIT. Ah, qué bonitas se ven las citas ahora~
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por James el Dom Jul 31, 2011 1:58 pm

Bueh, trataré de que salga bonito... xD

Gastaré mis cuatro puntos en:
+10 Puntos de Vida
+10 Puntos de Energía
Más Ataque (Magia, en este caso)
Más Defensa

Como Mago, elegiré la varita que me regalan, y además de eso, comprare:
Poción Amarilla
Poción Verde

Total: 180 rupias
Dinero actual: 70 rupias

Y, habiendo terminado esto, ahora si, aquí voy con mi ficha:

Raza: Zora
Clase: Mago
Nombre: Deral
Edad: 18

Aspecto físico: Su altura oscila entre los 2 metros, y los 2 metros 10, altura bastante normal para un para su raza. Un poco mas azul que un Zora normal, más bien, un celeste más oscuro, que no llega a resaltar entre los demás de su clase. Esbelto como sus compañeros, sin embargo, no posee mayor complexión física que la necesaria. Cabe destacar de su físico sus aletas, que resultan ser mucho más filosas que lo normal para un Zora. Suele andar con el torso desnudo, pero a pesar de eso, prefiere usar una camiseta de hace algunos años, que se ajusta bastante a su cuerpo. Además, lleva siempre unos pantalones cortos, negro-verdosos, y sandalias. La aleta de su cabeza es como la de cualquier otro.

Personalidad: Vive cada día feliz y bien humorado, característica que lo hacía resaltar frente a los demás, ya que terminaba alegrándole el día a sus cercanos. Pese a esto, es un chico bastante cerrado y tímido con las personas que no conoce, al menos, cuando queda a solas con ellos. Esto le permite, a su vez, ser bastante pensativo y reflexivo, aunque no llega a demostrarlo salvo cuando sea necesario. Resulta alguien bastante generoso a pesar de todo, e incluso, más de una vez a terminado ayudando a algún desconocido.
Pasa la mayor parte del tiempo disfrutando de sus hobbies, como tocar distintos intrumentos, y se divierte con lo que encuentre por ahí para leer. Aún asi, se diría que su mayor pasatiempo es dormir, ya que apenas tiene un momento, se tira en la cama.


Biografía: Deral creció como un chico normal en el complejo de cavernas que era dominio de los Zora. Criado por sus padres, Salma y Merkal, y conviviendo de cerca con su hermano Lasaf, fue un buen aprendiz de la mayor parte de los maestros que le transmitían sus conocimientos. Nunca tuvo demasiadas ambiciones, sino que su propósito era más bien vivir su vida tranquilamente con sus pocas personas allegadas.

Su vida en sus primeros años no tuvo casi nada realmente especial. Su padre trabajaba bastante, pero en los días de descanso trataba de pasar tiempo con todos ellos. Eran una familia amorosa y tranquila de la que casi se podría decir que era aburrida, o al menos así parecía para su gusto.

Esto provocó que en años posteriores se fuera inclinando a ser, como le llamaban algunos, un flojo sin remedio. Prefería quedarse haciendo actividades en casa, e inclusive su círculo de amigos era bastante reducido. Era, sin embargo, un amigo bastante fiel y no hubiera dudado en defender a alguno de sus seres queridos, especialmente Kloe, su más antigua amiga.

Uno de sus rasgos más característicos era que siempre fue un estudiante dedicado y perseverante. En un sitio repleto de pescadores y combatientes no era precisamente de lo más común dedicarse a aprender más cosas de las estrictamente necesarias, por lo que se volvió bastante destacado. Entrando en la adolescencia, se interesó por desarrollar distintos talentos a los que nunca les había prestado demasiada atención, siendo la magia uno de ellos.

Su educación mágica fue debida a Margs, un Zora viejo y ermitaño que vivía en una cueva en lo más profundo de su pueblo, separado del resto. Conocedor del arte de invocar la voluntad de las diosas para entender, deconstruir y reconstituir la materia, aceptó educarlo luego de ver tanto su interés y como sus aptitudes. Y para el joven pasó el tiempo, aunque casi ni lo notara, estando ocupado entre la música, la magia y dormir. Las preocupaciones no existían para este joven que tanto prometía entre los suyos.

Sin embargo, el tiempo sí pasó para el anciano Margs, que terminó por morir. Siendo una de sus personas más cercanas, al mismo nivel que su familia o incluso Kloe, ese suceso causó en él una gran impresión. Representaba la pérdida de alguien con quien estaba ya acostumbrado a pasar todas las tardes practicando o incluso solo charlando. No lo tomó de una buena manera y terminó por sumirse en una melancolía y apatía de la que era casi imposible sacarlo. Muchas noches se pasó en vela, mirando al techo y recordando aquellos momentos con el maestro que ya era para él como un segundo padre. Nada de lo que le dijeron conseguía cambiar esa mentalidad.

Un día, cinco meses después de la muerte de Margs, Deral se encontraba solo en casa. Su familia había salido por un tiempo a un viaue eje en otro pueblo, pero él había elegido quedarse en casa. Al final, luego de tanto tiempo, encontró en su corazón el ánimo para levantarse y buscar a los amigos con cuyo apoyo siempre había sentido que contaba. Decidido a mejorar su vida, se encaminó a casa de Kloe, y vaya sorpresa que tuvo al verla con otro joven Zora, en una situación bastante comprometedora. El joven Miku era muy cercano a ellos, lo suficiente para justificar que Deral le hubiera contado que siempre había estado enamorado en secreto de Kloe.

El verlos juntos, sumado a la sensación de apartamiento que le daba el hecho de que lo hubieran hecho sin él enterarse, aún sabiendo Miku sobre sus sentimientos, causó que sus emociones terminaran de botar. Sin ser notado dio media vuelta y volvió a casa. No se encontraba bien y él mismo lo entendía. Reunió sus pertenencias en una mochila de equipaje, sacó de su escondite las rupias que llevaba años ahorrando y, esgrimiendo la varita mágica que un día perteneció a Margs y que ahora era suya, salió de su pueblo, decidido a aprender más sobre el mundo y encontrar qué era lo que le faltaba para poder sentirse completo y feliz. El único rastro que quedó de él fue una carta dirigida a su familia en la que explicaba que sabía cuidarse y que estaría bien...

Y sería creo u.u
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por RiaJ el Dom Jul 31, 2011 11:51 pm

Nombre: Ridlef Rustam
Edad: 24
Raza: Hylian
Profesión: Guerrero

Puntos:

  • 200 rupias
  • +10 Puntos de Vida
  • +1 de velocidad
  • Habilidades para cabalgar y pelear montando


Compras:

  • Látigo (gratis al ser guerrero)
  • Espada corta -200
  • Armadura de cuero -150
  • Poción roja -80

Rupias restantes: 20

Habilidades:

  • Entrenamiento militar: Sus habilidades con la espada son superiores a las estándar
  • Entrenamiento de combate
  • Resistencia física


Descripción física: Mide 1.75 de estatura, una estatura mediana para ser un Hylian. A pesar de ser de complexión algo robusta, no es pesado en combate, pero tampoco demasiado ágil. Su cabello es castaño oscuro semialargado. Aunque la mayoría del tiempo está afeitado, cuando se descuida suele llegar a vérsele una barba y un bigote pronunciados. Sus ojos son grandes y azules. Fuera del entrenamiento, viste con ropas de manta y algodón regularmente blancas y un sombrero de paja, típico de un campesino.

Personalidad: Arrogante, bastante obstinado y confiado, suele ver de forma absoluta conceptos como el bien y el mal. Algo alegre, no deja de hacer chistes en cualquier situación, incluso en las inapropiadas; es muy optimista. Siempre ha sido muy sociable y extrovertido, trata de sacar plática sobre cualquier tema a la gente con la que convive. Aunque no se quejaba, siempre le aburrió la vida de campesino; de pequeño tenía una pequeña espada con la que jugaba a ser guerrero imaginándose en situaciones de peligro. Su meta es llegar a ser tan hábil en combate como su maestro, Raheru.

Biografía:

Siendo descendiente de una familia de campesinos, Ridlef nació y creció en el lago, y desde pequeño se dedicó junto a sus padres y a sus hermanos menores a la agricultura y la ganadería. Sus ancestros desde varias generaciones pasadas eran dueños de una granja donde cultivaban trigo y maíz; tenían también un establo con vacas, caballos, ovejas y cuccos, de los cuáles obtenían las materias primas que utilizaban para fabricar productos.

Generación tras generación, los hombres de la familia Rustam se encargaban de ordeñar las vacas, sacar el ganado a pastar, alimentar a los cuccos y arar las tierras que serían sembradas y regadas por ellos mismos; mientras que las mujeres de la familia hacían quesos con la leche, trasquilaban a las ovejas, recogían los huevos de cucco y recolectaban el trigo y el maíz en la época de recolección con los que fabricaban panes y galletas. Tanto las materias primas como los productos elaborados eran vendidos entre la gente del lago o exportados al mercado de Hyrule. Así es como la descendencia Rustam se había mantenido por muchos años.

Los hombres mayores de la familia a partir de cierta edad se encargaban de, en carretas tiradas por caballos, exportar a Hyrule las mercancías que se generaban en la granja cada cierto tiempo. Había llegado por fin el día que Ridlef alcanzó la edad para realizar dicha tarea él solo; el chico ya había visitado Hyrule alguna vez, pero siempre en compañía de su padre, ésta era la primera vez que se enfrentaría a los peligros del camino él solo. El viaje era largo, tres días en carreta era lo que tardaría en alcanzar su destino, así que el muchacho se cargó de provisiones, se equipó una espada y emprendió su destino hacia la ciudad central de la región.

El primer día fue tranquilo, fue atacado solamente por algunos débiles tektites y un par de guays pequeños, nada que no fuera fácilmente eliminable con su espada. El segundo día fue atacado por un peahat del cuál logro escapar luego de darse cuenta de que no tenía la habilidad suficiente manejando una espada para hacerle frente a tan poderoso enemigo.

Después de haber sobrevivido conservando la mercancía satisfactoriamente dos noches seguidas acampando en medio del camino, el tercer día iba ya muy confiado esperando en cualquier momento ver a lo lejos la ciudad de Hyrule; grande fue su sorpresa al encontrarse a tres guerreras morenas, pelirrojas y de ojos rojos que se pusieron frente a él bloqueándole el paso. Luego de interrogarlo, las gerudo lo atacaron y con un par de movimientos, lo desarmaron y lo dejaron debilitado; Ridelf, inmóvil, sólo pudo quedarse en el suelo observando cómo una de ellas ataba su caballo a la carreta para en seguida subirse a dirigirla y las otras dos, montadas en sus caballos, le hacían guardia a los lados.

Cuando las gerudos estaban a punto de huir, un hombre alto y fuerte que montaba a caballo y que llevaba una gran espada apareció de pronto dispuesto a atacar a las ladronas. Comenzó entonces un enfrentamiento entre el guerrero desconocido y las dos gerudos que iban de guardia, a las cuáles derribó y derrotó luego de una feroz batalla en la que el sonido de metal chocando inundó los oídos de todos los presentes. Desafortunadamente, para el momento en que las había derrotado, la tercera de ellas ya había logrado huir con la carreta llena de mercancías. Desde su lugar, Ridelf estaba emocionado por la escena que acababa de presenciar.

El guerrero era un exsoldado de Hyrule que había abandonado la milicia tiempo atrás y que andaba por el lugar. Se presentó como Raheru, rehusándose a mencionar su apellido. El exsoldado llevó al muchacho de vuelta a su granja y, en el camino, Ridlef, habiendo quedado asombrado por su espectacular actuación contra las gerudo, le pidió que le enseñara a usar la espada… luego de mucha insistencia, Raheru accedió.

Ridlef volvió a su hogar sólo para despedirse, disculparse por haber perdido la mercancía y avisar que había decidido convertirse en un gran guerrero, incluso si eso significara abandonar la granja. Sus padres lo vieron tan decidido que no pudieron evitar confiar en él, sólo había antecedentes de un guerrero en su linaje, el propio abuelo del chico, y todos se enorgullecieron de que Ridlef estuviera dispuesto a ser el segundo. Su padre le entregó una espada de metal que había sido guardada desde el descenso en batalla de su abuelo, pues a él había pertenecido, y le regaló el mejor caballo de la granja; su madre, por otro lado, le otorgó su bendición mientras lo miraba esperanzadoramente.

Desde entonces Ridlef se mudó a la ciudad de Hyrule y ha pasado ahí varios años aprendiendo de Raheru el arte de la espada, a pie y a caballo. No le costó mucho adaptarse a la vida de la ciudad, consiguió empleo recolectando hierbas para una tienda de pociones con lo que pudo comprar sus alimentos y Raheru lo hospedó en su casa todo ese tiempo, así que no tuvo qué preocuparse por buscar vivienda.

Cada cierto tiempo, cuando la familia Rustam había de transportar mercancías a la ciudad, Ridlef era visitado por su padre, quien le contaba cómo iban las cosas en la granja y se aseguraba de que su hijo estuviera viviendo bien. Con los años, fue su hermano menor Dunour quien realizaba esa labor y, por lo tanto, quien lo visitaba cada cierto tiempo. Más de una vez, Dunour mostró interés por la profesión de su hermano.

Con las noticias de los enfrentamientos recientes entre gerudos y hylians, Ridlef se prepara mentalmente para ser llamado en cualquier momento a la guerra por el ejército de Hyrule.
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Regol el Vie Ago 05, 2011 4:33 pm

Y bueno, niños, ya ando arreglando los asuntos. El domingo en la tarde americana y la noche española, esto empieza. Si alguien más quiere acabar ficha, tiene hasta justo antes de que ponga el post inicial.

Estén al pendiente~
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por SuperBardo64 el Vie Ago 05, 2011 10:49 pm

Nombre: Zach

Edad: 34 años

Raza: Deku

Clase: Saqueador

Habilidades a escoger

- Teletransportación, primer nivel de la tercera lista de habilidades de clase (Saqueador)
- +200 rupias
- Elocuencia

Objetos comprados antes de la partida

- Armadura de cuero (Gratis al ser saqueador)
- Látigo (300 rupias)

Dinero luego de las compras: 150 rupias.

Descripción física: Mide entre 80 y 88 centímetros. Las hojas de su cabeza son amarillentas tirando a café claro, estas caen cubriéndole ligeramente el rostro, hasta la altura de los hombros. La madera de su cuerpo está bastante maltratada, llena de cicatrices, tiene una particularmente grande en la espalda, un tajo en diagonal que va desde su hombro izquierdo hasta él glúteo derecho. Tiene un emblema Gerudo tatuado en su muñeca izquierda. Su ojo derecho está ligeramente decolorado. Es bastante delgado (en estándares Deku) y siempre viste una capa negra.

Personalidad: Zach es serio, tiende a ser poco amistoso hacia el resto de las razas, pero posee un sentido de camaradería admirable hacia otros Dekus. Para él cualquier Deku es su hermano y le ayudará en lo que pueda. Es muy ácido y directo, detesta los rodeos a las preguntas. Tiene una concepción dicotómica de la vida, para él las cosas son o no son, no contempla puntos medios ni áreas neutrales.
Si se trata de asegurar la sobrevivencia suya (o de algún ocasional compañero Deku) Zach es capaz de cometer cualquier acto. Ya sea robar, matar, estafar, etc. Si bien posee un corazón noble, la vida que ha llevado le inculcó que cada raza se cuida sola, y que la vida de un hermano (Deku) vale más que la de todas las otras razas juntas.
Zach posee una verborrea impresionante, virtualmente es capaz de convencer a cualquier persona de lo que sea, si se empeña en ello.
Debido a su cuerpo Deku, prefiere evitar las confrontaciones directas y valerse de sus habilidades para exterminar a sus enemigos cuando estén desprevenidos, de forma silenciosa.

Biografía

Spoiler:
No llevaba mucho encima, algunas rupias y un abrigo lo bastante grande como para evitar la muerte esta gélida noche. La lluvia se deja caer inclemente sobre las secas hojas de mi cabeza y el cuerpo inerte de mi víctima. Es un varón Hylian, de edad madura… me pregunto si debería matarlo. No, no. No me vio cuando le noqueé, sería una muerte innecesaria.
La lluvia cae con más fuerza. Debería apresurarme, el anciano me espera.
El refugio que encontramos estaba protegido de la lluvia, pero el suelo lodoso y el frio brutal torturaban al moribundo Deku que ahí yacía. Cuando llegué una sonrisa se dibujó en su rostro. Tan raudo como pude lo cubrí con el abrigo que acababa de robar y le di algo del pan que había conseguido con anterioridad (la lluvia inesperada distrajo al dependiente, así que pude robar mucho). Me senté a su lado y traté de prender fuego, fue inútil. El barro impedía la combustión.
El anciano me miró con sus ojos enfermos mientras comía el pedazo de pan. “¿Por qué me ayudas?” dice, “ni siquiera me conoces.”
“Los dekus debemos ayudarnos, si queremos sobrevivir” Le digo, el me mira extrañado y muerde un poco el pan. Se apoya contra la pared. Va a tratar de dormir un poco.
Un rayo destroza un árbol a lo lejos y puedo ver las llamas. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que escapé del desierto? Creo que ya son tres años. Como vuela el tiempo…

El rostro de mis padres siempre ha sido un enigma. Cuando nace un Deku entre los esclavos del desierto este es arrojado en una guardería junto a los otros recién nacidos, donde son alimentados hasta que alcanzan la edad suficiente para dedicarse a los trabajos pesados.
Tenía cinco años cuando nos enviaron a la torre tres. Ese día se iba a repetir para siempre durante veintiséis años: Levantarse con el sol, ir a descargar los materiales con los que debíamos trabajar, construir recibiendo latigazos en la espalda hasta que caía la noche, ir a las celdas.
Si bien parecía un horror insufrible, las Gerudo no eran expertas en maltrato psicológico, y una de sus falencias más graves a nivel de opresoras era el tenernos a todos en una celta conjunta. Los ancianos guardaban mendrugos y los entregaban a los recién llegados. El dolor de los largos días del desierto era compensado con esas noches de risas e historias.

A medida que avanzaba el tiempo las historias de los ancianos nos llenaban de esperanza y enardecían nuestro espíritu. No recuerdo bien quien fue el primero en hablar sobre un escape, pero su idea fue rechazada por los ancianos en el acto, era muy riesgoso para todos.

Cada quincena venían guardias a sacar y dejar esclavos, siempre variando la cantidad. Había días en los que dejaban tres Dekus y no se llevaban a nadie, días en los que se llevaban a cinco Dekus y nos dejaban cuatro. Los que llegaban eran antiguos sirvientes cuyos servicios ya no eran requeridos, y para economizar, en lugar de ser destruidos eran designados a alguna de las torres de trabajo. Los que se llevaban eran siempre los más débiles, generalmente ancianos y enfermos, incompetentes para el trabajo pesado. Ellos eran llevados a servir en las casas de las líderes. Los pocos Dekus jóvenes que han visto el interior de aquellas casas cuentan que servir allí significa una muerte pronta y horrible. Los ancianos eran explotados hasta el último aliento, y cuando ya no se podían poner en pie: Los eliminaban.

Una tarde de aquellas fue cuando trajeron a Dahel. Un Deku un par de años menor que yo cuya ama había fallecido recientemente. No tardamos mucho en enamorarnos el uno del otro.
A medida que nuestro amor crecía, también crecía el sentimiento de disconformidad Deku. Ya no era un tipo catalogado de loco hablando de organizar un escape, la juventud Deku empezó a abrazar la idea gradualmente.
Luego de años de planeación elegimos un plan y fijamos la fecha. Dahel había cumplido años el día anterior. Su voz todavía resuena susurrante en mi oído, con la misma claridad que aquel año.

“¿Te preocupa lo que pueda pasarnos mañana, no? Sea lo que sea que pase, estaremos juntos. Todos estos años junto a ti, todas las imágenes, nada de lo que pase podrá borrar su existencia”.

Cuando estábamos ejecutando el plan de escape nos dimos cuenta de que habíamos cometido un error brutal: Eran grupos de tres guardias quienes vigilaban los pisos, no dos como habíamos contemplado.
Noquear a las dos Gerudo no fue problema, en un parpadeo estaban en el suelo, pero la tercera dio la alarma, y ahí es cuando todo se fue al carajo.
La puerta azotándose y las tropas de guerreras armadas entrando con la furia en sus ojos. El filo de sus armas fue destrozando la madera de mi gente en brutal masacre. Temblaba de miedo ante el pronóstico, pero Dahel se mantuvo impávido. Me agarró desprevenido y echó a correr torre abajo esquivando Dekus y Gerudos. Cuando ya íbamos en el piso dos el camino fue bloqueado por guerreras. Dahel me miró y antes de que pudiese reaccionar corrió hasta la ventana más cercana me arrojó. Mientras caía hacia la arena pude escuchar sus gritos de agonía...

Dahel había muerto para que yo viviese. No podía quedarme paralizado en aquel lugar. Ya tendría tiempo el resto de mi vida para llorar su muerte.

El tiempo vagando en el desierto, sin comida ni vegetación cerca, fue brutal. Justo cuando pensé que iba a morir enterrado en la arena divisé un hogar. Los ancianos siempre contaban historias de las otras razas, todas caracterizadas por su bondad hacia la creación. Cuando llegué a la puerta de esos Hylians, al borde de la inanición, me echaron de un puntapié y cerraron la puerta de golpe, pude oír como desde dentro de su hogar exclamaba “putos dekus de mierda”. Esa noche abrí la ventana del hogar y entre a la cocina. Era la primera vez que robaba. No pude resistirme ante la cantidad de fruta y pan y empecé a devorarlas en el acto. El hombre me oyó y se levantó, dispuesto a asesinarme. Sin ni siquiera detenerme a pensar en mi siguiente acción agarré un cuchillo de cocina, y aprovechándome de mi tamaño, le di una estocada en el estómago. El Hylian empezó a vomitar sangre y luego cayó estrepitosamente. Su esposa despertó sobresaltada y al ver tal escena empezó a gritar, presa de la histeria. “¡asesino!, ¡asesino!”. Sus gritos despertaron a un bebé que empezó a llorar. En ese instante no podía pensar con claridad, no podía. Podía haber más casas alrededor, me buscarían y matarían. Debía silenciarles y salir de allí cuanto antes.
Como un relámpago arremetí contra la mujer, cortándole el cuello. Luego, con el mismo cuchillo ensangrentado que dio muerte a sus padres, silencié al bebé.
Ese día sería mi cruz durante mucho tiempo.

A medida que pasaban los meses iba aprendiendo a moverme sigilosamente, a robar como un profesional. Ocasionales vagabundos de distintas razas se aliaban conmigo para cometer robos, pero siempre que las cosas salían mal me abandonaban a mi suerte. Junto a otros vagabundos Deku nos aliábamos para sobrevivir, ya fuera estafando viajeros o robando tiendas. Los vagabundos parecían enardecerse ante mis palabras.

En mis viajes vi lo asquerosa que es esta tierra, donde reina un individualismo horrible. Los dekus de la torre tres compartíamos un vínculo de hermandad, los problemas de uno eran los problemas de todos, y nadie pensaba en su seguridad personal antes que en la del grupo. Los dekus libres viven ocultos en el bosque y no les importan sus hermanos esclavos ni sus hermanos vagabundos, a ellos no les importa que el mundo nos trate como una mierda.
El resto de las razas se ocupan de sí mismas y de nadie más. ¿Dónde quedaron las historias de camaradería que contaban los ancianos? No puedo evitar sentir cierta alegría con su muerte, ya que ellos jamás vieron la desilusión de su tierra prometida.
No se permiten extranjeros en la villa Kakariko, sin importar si este necesita desesperadamente ayuda. Lo mismo te ocurrirá en el dominio Zora.
Si no tienes dinero, ni pienses en acercarte a la ciudad de la piedra. Cualquier acción que carezca de rupias es irrelevante para los Goron.
El lago te deja vivir por tu cuenta, pero también te deja morir por tu cuenta. Cada quien se preocupa de sí mismo y tu única garantía es que no te echaran del lugar.
Si eres un Deku ni siquiera pienses en acercarte a Hyrule, para sus habitantes no somos más que un estorbo o un chiste.
Un chiste, si, un chiste que tarde o temprano se unirá y les aplastará. Un chiste que está cansado de su trato hacia nuestra raza, un chiste furioso.
Los Dekus deberíamos unirnos, deberíamos ayudarnos entre nosotros para sobrevivir en este mundo horrible que nos tocó, deberíamos ayudar a cualquier hermano con cuerpo de madera que se cruce en nuestro camino, creo que deberíamos hacerlo.
Pero de todos modos, ¿yo que se?, solo soy un puto Deku de mierda.

Llega el sol, el anciano duerme plácidamente. Me acerco para palparlo y confirmo que está muerto. Debería apresurarme, mientras más pronto parta más pronto llegaré al lago

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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por SigKrow el Miér Ago 31, 2011 11:07 pm

YO HE SIDO RECLUTADO POR REGOL AMO Y SEÑOR DE ESTE ROL! TEMANME!
Perdon, a veces me viene la locura mas fuerte de lo habitual.


Nombre: Slav Heimdall

Edad: 15 años

Raza: Hylian

Clase: Mago


Habilidades a escoger:
Entrenamiento Militar: Magia (Por Raza, gratis)
2 puntos: Proyectil Elemental (Especifico: Oscuridad, sobre proyectil magico)
1 Punto: Creatividad (Perro Labrador, nombre Fenrir)
1 Punto: Creatividad (Varita magica custom: Baston magico)

Objetos que compra antes de iniciar la partida:
2 potas, 1 verde, 1 roja (Gratis por Profesion)
1 Baston Magico (Gratis, por creatividad)
1 Perro (Gratis, por Creatividad)
1 Armadura de Cuero (-150 Rupias)
Total Rupias:
250
-150
____
100 Rupias.

Aspecto Físico: Mide 1.50, pesa 40 kilos. Albino, pelo blanco a longitud de hombros y desordenado, ojos rojos,
con ojeras de varios dias. Usa Botas, Pantalones Cafe, una camisa cafe-Amarillento y una negra Capa con capucha
encima de todo.
(Ejemplo bastante parecido: )



Personalidad: Un joven obsesionado, su unico deseo es aprender a usar mejor la Magia, conocer sus secretos,
convertirse en un maestro mago. Es depresivo y cuando habla con otras personas usa palabras hirientes. Solo se
puede ver amabilidad y cariño cuando esta con su perro, un Labrador llamado Fenrir.

Biografía: Adler Heimdall era uno de los hechiceros mas poderosos que Kakariko habia visto , su poder con
la magia oscura era sin igual, y controlaba casi a la perfeccion la magia del fuego. Aunque se negaba a aprender magia de agua y luz.
Cuando se caso con una Hylian y se mudo a Hyrule, kakariko puso una recompensa sobre su cabeza, la cual nadie jamas cobro ni intentaria hacerlo.

Naci 6 meses despues del Matrimonio, la viejas del barrio empezaron inmediatamente con su chismorreo, "¿Escuchaste de la familia
que se mudo aqui hace unos meses?" "¿Que? ¿Que su hijo nacio a los 6 meses? Si, interesante, uno diria que
fue concebido fuera de matrimonio" "¡HA! Ya me parecia puta esa joven". Ancianas decrepitas, Adler las hiso pagar esos comentarios.
Nunca via mi madre salir a hablar con el vulgo. Nunca vi que tuviera amigas.
Y siempre me dedicaba una sonrisa a mi y a mi Pa...Adler
Muchas veces la escuche llorar, encerrada en su habitacion, sola.

Adler solia salir de Hyrule, a veces por meses. Siempre dejo a mi madre con solo una orden. "Enseñale magia a nuestro hijo"
Pero Adler nunca estuvo orgullos de mi. Culpaba a mi madre, Solia decirle "DEBILITAS A NUESTRO HIJO CON ESA PORQUERIA"
ella intentaba enseñarme Magia de luz, per Adler veia esa magia como una inutilidad, algo para los debiles y los
fanaticos religiosos.

A traves de los años, el odio que Adler se gano al cuando vengó el honor de mi madre fue oscureciendo la
casa. La sonrisa de mi madre se vio cada vez menos, y Adler ya no era tan respetado como antes. La gente
solo lo aguanto por miedo a su magia.

Una noche, hace cinco años ya, Adler volvio de uno de sus muchos viajes. Estaba usando una mascara que cubria
la mayor parte de su cara, pero lo que se veia era...Asqueroso. Se veía que le fataban partes de su rostro.

Apenas entro a la casa intento atacarme, pero mi madre se interpuso en su camino. Estaba rodeada de una especie
de escudo azul, y alejaba a Adler disparando saetas de luz de sus manos. Pero su escudo no duro mucho,
Adler salto encima e hiso....Algo...Con el cuerpo de mi madre. Rapidamente, mi madre empezo a cambiar. su
cuerpo empezo a brillar, y empezo a despedir una especie de niebla blanca. Era la misma esencia de su magia.
Cuando el cambio acab, mi madre era una silueta blanca y luminosa, de pura magia. Ella aun estaba conciente.
Intento levantarse y seguir luchando, pero la creatura que alguna vez fue Adler salto sobre ella y...La devoro.

El desgraciado ni siquiera se molesto en terinar su banquete. Se levanto y me miro con ojos mucho mas lucidos de lo que
estaban cuando entro hace unos minutos. Su cara tambien parecia mas humana, o al menos, lo que se veia debajo de la mascara.
Yo sabia que iba a morir, asi que intente hacer lo unico que aprendi de mi madre, e intente encandilarlo con la luz mas
fuerte que pude invocar. No logro ni hacerlo retroceder. El se acerco a mi, y me hablo por primera vez en un año.
"Te prometo que esto no va a doler."

Era mentira.

Desperte dos dias despues, mi pecho tenia un agujero encima de mi corazon. No se que fue lo que Adler hiso, pero pude
ver las consecuencias. Ya no podia usar magia de luz.

Llevo ya 5 años con esta maldicion. Ya no soy capaz de usar la magia de luz, a veces no puedo controlar mi magia. Hay veces que
siento que me estoy disolviendo, que me vuelvo magia pura, como mi madre. Lo unico que me mantiene con vida es encontrar a Adler,
y castigarlo por lo que le hiso a mi madre, y por lo que me hiso a mi.

¿Sabes? es una gran ironia. Nunca tuve talento con la magia de luz que mi madre me enseñaba. Talvez Adler tenia razon. Talvez
era esa magia lo que me debilitaba, como puedes ver, la magia oscura se me da muy bien. Oh bueno, seguro ya te aburri con todo esto.

En fin, gracias por intentar asaltarme, imbecil, me dio la oportunidad de desquitarme con alguien. Ahora, muere.
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Aeolus el Lun Dic 05, 2011 7:44 pm

-
Gastos
-Nivel 2- Dominio Mágico (Habilidad de Mago, Impulso de Farore) [-2 character points]
-Nivel 2-Patada Voladora (Habilidad de Raza, Técnicas de las Sombras) [-2 character points]
-Armadura de Cuero [-150 rupees]
-Pocion Roja [-80 rupees]

~

Inventario
Varita Mágica [Gratuita]
Poción Roja
Armadura de Cuero
20 rupias
-

Nombre: Erios Amsel
Raza: Sheikah
Profesión: Mago
Edad: 29
Género: Masculino

Descripción Física: Dibujo derp! If I'm not lazy I'll make a better one
Spoiler:


Personalidad: Erios es un Sheikah demasiado relajado para su propio bien. Al menos, aparenta serlo. Normalmente se le ve con una sonrisa, sea juguetona o simplemente feliz. Sus bromas suelen ser de juegos de palabras, y no suele lidiar con bromas pesadas. Su actitud relajada es normalmente un tipo de ‘máscara’ que utiliza para obtener información de sus alrededores, ya que uno es más susceptible a soltar información alrededor de alguien con buena cara que cerca de un Sheikah maloso sentado silenciosamente y escuchando u observando.
Al dejar ir su máscara psicológica, que normalmente solo usa para obtener información, Erios deja de bromear tanto, y es mucho más serio y sereno. Prefiere estar al tanto de la situación en vez de saltar alrededor de ella, como lo aparentaría hacer normalmente.
Erios tiende a preocuparse por estar siempre a tiempo, y tiende a ponerse nervioso cuando alguien se acerca demasiado a él; ambas ocasiones hacen que tire su ‘máscara’ al suelo inmediatamente, ya que simplemente no le agrada que rompan su espacio personal y se estresa cuando le falta tiempo para algo o va a llegar tarde. Suele tolerar el contacto más con aquellos que conoce, y con suficiente fuerza de voluntad puede tolerar a los extraños, pero no por mucho tiempo (ésto le trae muchos problemas con Vanessa, a quien parece encantarle el contacto físico).
Siendo que es mago, le gusta mucho experimentar con las fuerzas místicas, aunque a veces resulta ser un gran desastre. Afortunadamente, hace esto fuera del alcance de hogares o cualquier cosa que podría estallar en llamas, o Kakariko estaría en pedazos.

Biografía: Kakariko, tierra de las sombras. Forasteros no son bienvenidos, y mucho menos si vienen con malas intenciones. La guardia a sus alrededores es fuerte, y la gente dentro de sus puertas está unida.
Nacido como Sheikah, Erios obviamente fue entrenado desde joven, como el resto de su raza. Aunque su familia no era un gran y conocido clan, se especializaban en la magia, ya que magos de talento decente o excelente solían ser comunes. Claro, había unos Sheikah dentro de los Amsel que terminaron como Guerreros o, ‘peor aún’, saqueadores, pero Erios no era uno de ellos. Es más, era un mago un poco mejor que el ‘decente’, pero definitivamente no uno ‘excelente’.
Gracias a que la familia Amsel no era de gran prestigio, sus padres no tenían miles de expectativas en la cabeza del chico, aunque hacía lo mejor por no andar como un tipo mediocre. Le fue relativamente bien en el entrenamiento, que fue enfocándose más y más hacia la magia en cuando todo Sheikah empezaba a especializarse.
Como todo Sheikah, nunca pedía ayuda a sus padres durante su tiempo entrenando, ya que todo joven Sheikah era ‘obligado’ a ser independiente. Bueno, no tanto eso; los chicos querían ser maduros y seguir el buen ejemplo de sus padres, el cuál era la causa de este comportamiento. Era como una regla implícita, todos lo sabían y nadie lo decía directamente.

Bueno, el caso es que mientras que Erios era un mago de destreza más que regular, no destacó mucho durante sus tiempos de entrenamiento. No como esos dos locos que rompieron armas hace varios años. Ah, sí, esos dos. Eran como gomas unidas en una después de estar pegadas tanto tiempo. No lo vio él mismo, ya que les lleva unos cinco años, y por lo tanto no le era de mucha importancia. Los asuntos de otros normalmente no eran de iinterés para Erios, a menos de que fuera información interesante o relevante a sus intereses. Bueno, eso se decía él mismo, aunque normalmente solía resguardar toda información que escuchaba por ahí para referencia en un futuro cercano.

Ah, desde sus tiempos entrenando, a Erios le entretenía observar a otros para ver qué tipo de información sacaba de ellos, o que podía escuchar. Se dio cuenta que si parecía que otros estaban escuchando, la gente solía no decir mucho o hablar en voz baja, especialmente si querían resguardar un secreto. Por otra parte, tendían a soltar la sopa todo el tiempo con gente de boca grande o que parecía buena onda, y no porque lo querían, sino porque se terminaban confiando. Resguardando esta información en su mente, que todavía mantiene hasta estos días, Erios empezó a moldear una ‘personalidad’ diferente para obtener información que necesitaba, aunque era notable que no tuviera mucho qué cambiar de sí mismo. Solo ser menos callado y más ‘relajado’. Una broma u otra solía hacer que gente se relajara...

En todo caso, fuera de esto, y que casi quemó su propia casa por accidente (juegos de magia dentro de casa, no se recomienda para nadie), Erios técnicamente se crió como un Sheikah normal. Tan normal como uno de los ‘hombres de sombra’ puede terminar siendo.

Al acabar su entrenamiento, ya no era un chico joven aprendiendo a luchar y usar magia, ya era un Sheikah adulto, con todo y las misiones de vez en cuando a las que su gente es encargada, dependiendo de sus destrezas.
Tenía unos 17 años cuando, durante una misión, Erios en verdad conoció a ‘un Hyliano’ de una manera más personal de lo regular. Estaba en las afueras de ese gran desastre de cuidad, Hyrule, cuando se encontró a una chica. No era algo fuera de lo normal, excepto que estaba siendo ‘acosada’, como podría uno decir (o perseguida, cualquier manera de decirlo es válida), por una banda de Moblins.
Una banda enfadada de Moblins.
Normalmente, un problema de alguien no es problema de un Sheikah, pero ¿dejar a una niñita de 12 sola contra esas bestias? Tendría que tratarse de alguien sin corazón alguno.
Los detalles se pierden por el momento, pero recuerda muy bien que logró vencerlos a todos, aunque algunos terminaron huyendo como cobardes (el resto quedaron chamuscados, para no decir mucho). Eso y que justo después, cuando volteó a ver a la niña que salvo, aquella le miro con ojos gigantescos (casi parecía una cría de Deku) y le pidió, claramente, que la acompañara por un rato.
Algo que ver con su papá y que era una persona mala.

Paso un rato con esa joven en las afueras, un día o dos, ya que ella dijo que su padre no la dejaría regresar hasta que pasara una semana. Al cumplirse ésta, partieron cada quien a su destino, aunque la chiquilla, llamada Vanessa, le dijo que si quería sería bienvenido en su casa. En serio dudaba de esto, pero no le iba a romper sus ilusiones, y termino diciéndole que con suerte se verían de nuevo.

Eso terminó significando ‘tan siquiera una vez al año’.

A los 24, sucedió esa infame hambruna en Kakariko, la cual no le afectó tanto como uno creería. Sabía racionar su comida, al igual que todos sus familiares, aunque terminaron donando mucho de los que les quedaba a todos los demás, por ell bien del pueblo y todo eso. Afortunadamente, no fue mucho el efecto y eso que dieron casi todas sus raciones, ya que algunos Sheikah salían para ir por comida (robándola), entre ellos uno de los dos esos del dúo dinámico.
Ese año, no vio a Vanessa, ni salió de la ciudad. Tenía un deber a su gente, y suponía que su amiga Hyliana (de la cual nunca comentó a su familia) le entendería.

El siguiente año fue doloroso para su cabeza. La verdad no entendía a las mujeres.

Bueno, el resto del tiempo voló tan rapido como nadaría un Zora en el agua, lo cual no estuvo del todo mal para Erios. Aparte de las tragedias sucedidas, de las cuales él no formaba parte, no mucho le sucedió de distinto al Sheikah. Misiones de vez en cuando, visitando a Vanessa, haciendo encargos, luchando en situaciones muy esporádicas..
Hasta que, un día, mientras acompañaba a Vanessa en las afueras de Hyrule, un tal Keaton se les apareció. La extraña criatura le dijo a su acompañante que la siguiera, echando a correr.
Sin tener tiempo de preguntar, ya que sonaba bastante urgente, Vanessa lo siguió con poca restriccion. Y Erios, encogiéndose de hombros, les siguió el paso. ¡Se dirigían hacia Kakariko..!
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Prisca el Vie Ene 06, 2012 8:54 pm

CP utilizados:
1-Modificación de varita mágica: Joyas mágicas
2-Modificación de varita mágica y cuchillo: Daga mágica, Aleph – Convergencia de Infinitos Mundos
3-10 puntos de EP
4-200 rupias

Inventario:
-Joyas Mágicas
-Aleph – Convergencia de Infinitos Mundos


Nombre: Vanessa Beatrice Leynard
Edad: 24 años
Género: Femenino
Raza: Hylian
Clase: Clérigo

Descripción física:
Qué descaro, no veo razón por la cual tenga que describir mi físico… Ah… Supongo que no me queda de otra. Mido aproximadamente 1.68 y mi cuerpo es de complexión esbelta, quizá un tanto delicada o frágil en lo que concierne apariencia. Mi cabello es un tono de castaño muy claro, una rara combinación del rubio de mi madre y castaño oscuro de mi padre, llegando a la mitad de mi espalda con un corte en línea A (es decir, que el frente es más largo) y unos cuantos mechones cortos caen sobre mi frente. Usualmente no me gusta recogerlo, así que casi siempre esta suelto debajo de mi capucha. Además de eso, tengo ojos azules y piel un tanto pálida. No creo que necesites saber nada más, aunque quizá debería describirte mi atuendo por si acaso…
Suelo usar un corto vestido blanco, un tanto ceñido con excepción del vuelo de la falda, con lo que parece un chaleco gris-azulado encima, además de medias, guantes y botas casi del mismo color blanco, o quizá crema... Lo que más me caracteriza, sin embargo, es la corta capa y capucha color morado, con detalles en dorado en los bordes, que llevo a todos lados, el broche de mariposa con qué la mantengo cerrada y la bolsa color vino que traigo siempre a la cintura.

Personalidad:
Bueno… ¿Qué te podré decir sobre mi personalidad sin que suene complicado…? Supongo que trato de ser una persona serena y tranquila gran parte del tiempo, aunque creo que el término más apropiado sería, quizá, solo relajada. Puedo ser más abierta y carismática cuando me encuentro con gente en quién confió, aunque a veces mi forma de comportarme con ellos aparente cosas que no son. En lo que concierne a extraños, o recién conocidos, mantengo mi distancia sin dejar de ser tan respetuosa o servicial como puedo, quizá puedo incluso parecer tímida aunque en ocasiones suelo tenerles menos tolerancia que a otros. Puedo, lo admito, llegar a ser un poco explosiva en ciertos momentos, pero trato de que no suceda a menudo. Supongo que la gran mayoría de la gente puede pensar que soy una idealista ingenua por algunas de mis ideas, pero también puedo llegar a ser un tanto cínica y fría, aunque todo esto suele quedarse dentro de mi cabeza para no romper las apariencias. Las pocas ocasiones en que veras esa actitud mía es cuando necesite mostrar lo seria que puedo llegar ser cuando es necesario, pero dejemos eso para cuando suceda…
No creo que ésta clase de descripción te sirva de mucho, así que supongo que ya verás cómo me comporto cuando te conozca…

Biografía:
¿Hm? ¿Necesitas saber algunos detalles sobre mi pasado? Bueno, supongo que aunque la curiosidad mató al gato, tú no correrás con la misma suerte…

En fin, como ya sabes, mi nombre es Vanessa y soy hija de Damián y Helena Leynard. Por si acaso necesitas saberlo, ambos solían ser magos pero mi padre se ha retirado y desde mi infancia ha tomado interés en el estudio y creación de objetos mágicos. No lo sé, siempre ha sido un tanto excéntrico si mi memoria no me falla, pero creo que eso es lo que suele pasar cuando alguien viene de familia adinerada y prestigio. Parece que comienzo a desviarme del tema, así que proseguiré.

Nací y me crié en Hyrule, en una no muy modesta casa al noreste de la cuidad, y desde que tengo memoria he sabido que mis padres mantenían buenas relaciones con distintos grupos dentro y fuera del área. Uno de esos grupos son aquellas otras familias que se veían involucrados en la política, por lo que es de esperarse que el apellido Leynard tenga algo de influencia cuando la situación lo permite, mientras otros suelen tener una relación más estrecha e importante que las meras formalidades sociales. ¿A quién me refiero? A viejos amigos de la familia, claro está.

Desde que tengo uso de razón, el apellido Gridiam está grabado en mi mente, aunque eso quizá se deba solo a que ese es el apellido de uno de mis primeros amigos, por no llamarlo formalmente el primero. Naturalmente no recuerdo gran parte de los detalles (esto que les cuento lo escuche de mi madre) pero mis padres y el suyo son buenos amigos, por lo que era de esperarse que yo conociera a su hijo. Tendría yo 4 años la primera vez que ellos visitaron nuestra casa y me presentaron a Venn. Parece que tengo una tendencia a hablar de más, iré a puntos más relevantes de ahora en adelante.

Debido a la profesión de mis padres, era obvio que yo también, algún día, seguiría el camino que conduce a la hermosa práctica de la magia, pero las cosas no resultaron tan bien. Verás, mi madre fue mi primera mentora e insistió en que yo me uniera a su mundo desde muy temprana edad. A mis 5 años, si no mal recuerdo, ella ya había comenzado a instruirme en las prácticas y ejercicios más básicos de los magos. No entrare en detalles, pero mi entrenamiento siguió hasta poco después que yo cumplí 8, año en que mi querida madre falleció. No, no pienso decirte nada sobre como sucedió, así que mejor ni siquiera intentes preguntar.

A los pocos meses de la muerte de mi madre, noté que mi padre mostraba mucho interés en una mujer, a quien visitaba e invitaba a pasar tiempo con nosotros cuando se presentaba la oportunidad. A pesar de mis protestas, él no me escucho y continúo con dicha rutina hasta que le propuso matrimonio cuando yo tenía 10 años. Se casaron el año siguiente. Creo que no necesito expresarte como me sentí, no solo por el hecho de que mi padre no tomara en cuenta mis sentimientos sino también porque esa mujer, ahora Irene Leynard, tenía un hijo quizá 6 años menor que yo, pero ya nada podía hacer.

Aceptar a Irene como parte de la familia no fue la cosa más sencilla para mí, y noté que era incluso un poco complicado para mi padre aunque él intentara no mostrarlo. ¿Por qué pienso que le fue difícil al hombre que se casó con ella? Porque solía distanciarse de ella cuando planeaba alguna visita a casa de los Gridiam, o bien los invitaba a venir a visitarnos. He de admitir, sin embargo, que la primera visita a casa de los Gridian luego de la muerte de mi madre y el segundo casamiento de mi padre fue bastante liberadora. Me atrevo a decir que Venn es la única persona con la que he podido hablar de mis sentimientos sobre el asunto con honestidad, aunque eso haya sido simplemente porque él menciono un repentino cambio en mi personalidad y yo no pude evitar desahogarme.

Ahora, cuando yo tenía doce y se aproximaba el aniversario de la muerte de mi madre, no pude evitar sentir un arrebato de ira cuando vi que mi padre no parecía tan afectado como antes, culpando yo a la presencia de Irene de su extraño comportamiento. Era el primer aniversario luego de su matrimonio y me pareció lógico culpar a la mujer que ahora ocupaba el lugar de mi madre, así que, ¿por qué no? Naturalmente, no me detuve a pensar en que estaba haciendo cuando me puse a discutir con mi padre y mencione, no muy inteligentemente, que no me quedaría en casa durante el aniversario de mi madre solo para verlo actuar así y que no regresaría a casa por una semana. Sí, no ha sido la decisión más prudente que he tomado, pero supongo que mi edad podría justificarlo.

Algunos pensaran que me arrepiento de haber hecho eso, pero no. En realidad, por más estúpida que haya sido, estoy muy feliz de haber salido de Hyrule yo sola. Fue una buena manera de aprender cómo cuidar de mí misma y ver como en realidad era el mundo, aunque no puedo negar que sí fue una experiencia que no le desearía a otros a esa edad. En fin, fue durante esa semana que conocí a otro buen amigo. Los primeros días que pase en la Campiña podrían ser considerados tranquilos por lo que yo jamás me espere ser acorralada por un grupo de Moblins cuando me decidí por iniciar mi regreso a Hyrule. Aunque tenía cierto conocimiento mágico, no poseía la suficiente experiencia como para defenderme de varios enemigos.

Es aquí donde entra mi otro “compañero de por vida”. No voy a mentir, estaba tan aterrada durante ese enfrentamiento que son pocos los detalles que recuerdo con claridad, pero fue un joven Sheikah quien me rescato. No creo poder describir que clase de expresión había en mi rostro cuando él me miro tras deshacerse de la amenaza, pero supongo que mis ojos deben haber parecido platos por el miedo y la sorpresa.

Cuando me calme y fui, al fin, capaz de agradecerle por su ayuda y presentarme, aprendí que su nombre era Erios Amsel y que era, en efecto, un mago de la tribu de los Sheikah. Aún nerviosa por el encuentro con los moblins, le pedí, quizá un poco descaradamente, que por favor me acompañara por uno o dos días más. Erios aceptó, pero yo no pude evitar decirle solo parte de la verdad cuando me pregunto por qué me encontraba sola en la Campiña. Creo recordar que solo mencione, con enojo, que mi padre era una mala persona y que no podía volver a mi casa sin que pasara una semana. Hasta la fecha, por más confianza que tengo en Erios, soy incapaz de contarle la verdad sobre porque no quería ver a mi padre. Durante ese corto periodo de tiempo, no lo voy a negar, le tome cariño a la casi despreocupada actitud del Sheikah que me permitió recuperar un poco del carisma que había perdido al morir mi madre, por lo que no sentía pocas ganas de separarme de él. ¿Y si no tenía la suerte de verlo otra vez?

Cuando llego la hora de separarnos, le ofrecí hospedaje en mi casa si algún día llegaba a requerirlo aunque yo estaba casi tan segura como él de que las posibilidades de eso eran escasas; fue casi una mera formalidad. Imaginen mi sorpresa cuando volví a toparme con el mismo Sheikah casi cada año durante mis cortos viajes. El destino funciona de formas muy extrañas y, a pesar del poco tiempo que solía pasar con Erios durante nuestros encuentros, le confiaría mi vida a ese hombre con casi la misma facilidad con que se la confiaría a Venn.

Volver a casa no resulto tan placentero como yo esperaba. Verán, aunque le conté a mi padre que no había tenido muchos problemas gracias a la ayuda de un joven, él decidió que yo ya tenía suficiente experiencia como para seguir con la práctica familiar. Pasé los próximos 3 años entrenando hasta el cansancio, está vez bajo la tutela de mi padre, y aprendiendo la teoría de su nueva profesión. Y yo que pensaba que Helena era una tutora estricta… Fue también, durante este año, que conocí a dos pequeños con los que comenzaría a formar una relación casi familiar. Luck y Lena, un par de hermanos que conocí durante una reunión en casa de otros amigos de la familia, se volvieron casi mis hermanitos junto con Adriel, el hijo de Irene.

Ahora, fue a los 15 años cuando las cosas comenzaron a ponerse un tanto caóticas. Aunque siempre sospeche que mi padre estaba relacionado con grupos que operaban “debajo de la mesa” (qué decir sospechaba, lo sabía desde la muerte de mi madre, pero nunca lo quise mencionar), no fue sino hasta ahora que él formalmente me lo informó. Me lleve una sorpresa al enterare que mi madre también estaba implicada y que, por el hecho de que Irene no lo estaba, él se distanciaba de ella y solo me permitía a mí acompañarlo a sus reuniones. Aparentemente, el destino decidió que por ser hija de aquellos dos, yo también debía involucrarme según sus expectativas. Aprender que gran parte de los eventos en mi vida fueron un elaborado plan de Damián y Helena para prepararme no fue fácil de aceptar, pero poco tiempo tenía para dejar que la información fuera registrada apropiadamente en mi mente. Enterarme que gran parte de mis conocidos de toda la vida se dedicaban a lo mismo simplemente aclaro las cosas aún más.

¿Qué más te puedo decir? Mi vida fue bastante repetitiva durante los últimos años. Tras haber sido, oficialmente, involucrada en las tretas de mi padre, entendí que luego de morir mi madre…mi padre ya no tenía a ningún familiar cercano en quién confiar. Fue entonces cuando por fin comprendí lo frágil que era mi padre y pude intentar aceptar a Irene como su compañera. Jamás remplazaría a mi madre, ni en mi corazón ni el de Damián, pero ella ahora era su pareja.

Creo que fue en ese punto cuando decidí separarme un poco del camino tradicional de los Leynard y aceptar a Irene como mi última mentora. Si bien no dejaría atrás mi deseo de seguir aprendiendo sobre la nueva especialización de mi padre, las habilidades como clériga de Irene siempre me parecieron interesantes. ¿No lo había mencionado, cierto? Mi madrastra se especializa en lo que se podría considerar el área médica, y aunque no me atrevía a expresarlo, siempre admire lo que era capaz de hacer.

Pasando a temas quizá un poco más relevantes, sí, fue entre los 15 y 16 que le pedí a Irene que me enseñara lo que sabía, y creo que ella estaba feliz de recibir un poco de mi aceptación después de tantos años. Como te había mencionado, ni ella ni Adriel están involucrados en nuestros asuntos (nuestros refiriéndome, claro está, a mi padre y a mí), motivo por el cual yo debí continuar siendo aprendiz de mi padre para poder tener una excusa para salir de viaje a solas con él y estar al tanto de quién era el “mensajero” que lo visitaba de vez en cuando. Los Keaton son criaturas fascinantes en verdad, y pensar que tengo el placer de ver a uno cada cierto tiempo casi me hace sentir especial. Por si no lograste entenderlo, el dichoso mensajero del que mi padre me hablaba resultó ser un Keaton “domesticado” por un hombre llamado Kafei (mi padre insiste en que lo llame maestro para expresar respeto), con quién mi familia tiene una misteriosa pero estrecha relación. Insisto, no sería tan misterioso si mi padre se dignara a responder las preguntas que le hago sobre el hombre pero él insiste en que conoceré las respuestas a su debido tiempo y yo, por mi parte, ya me resigne a no recibir respuesta alguna de él.

Con el paso del tiempo, aprendí que el mejor vínculo de comunicación con el maestro Kafei es, como suponía, Keaton, en vista que ningún forastero es bienvenido en Kakariko y por lo tanto es prácticamente imposible que logre conocerlo fuera de una emergencia. Supongo que por eso mismo mi padre siempre trato de apaciguar mi curiosidad al decirme que lo conocería cuando fuera necesario. Tras cumplir 20, mis viajes a la campiña se volvieron más frecuentes para ahorrarle a nuestro mensajero el fastidioso trayecto hasta Hyrule, y también minimizar el riesgo supongo. En retrospectiva, fue una excelente idea el organizar esos viajes a la campiña, de otro modo dudo que Keaton me hubiera encontrado con tanta facilidad durante momentos cruciales…
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Re: Segunda Parte De las Inscripciones

Mensaje por Litcharm el Dom Ago 31, 2014 1:42 pm

Nombre: Zoalin Randel
Edad: 15
Género: Masculino
Raza: Zora
Profesión: Clérigo

Habilidades:

- I. Curaciones
- II. Calmar Espíritu
- VII. Crear
- VIII. Luz y Sonido
- X. Movimiento de la Naturaleza

- Segundo nivel de Técnica de combate acuáticas.


Compras:

- Varita Mágica (Gratis por ser clérigo)
- armadura de cuero (150 rupias)

Rupias restantes: 100 rupias

Descripción física:

Mido aproximadamente 1.65 metros. La parte verde de las aletas de los Zora no la tengo del mismo color si no de un verde más azulado que de costumbre. Llevo un pendiente, que me regaló mi madre, con el símbolo de Nayru en la parte superior de la oreja izquierda. No tengo tanto músculo como los demás Zora masculinos, por lo cual me suelen confundir con una chica. Soy bastante más maduro que los demás Zora de mi edad. Suelo llevar una túnica de tela de color plateado y azul por los bordes. Cuando salgo de los dominios de los Zora suelo ponerme unas sandalias de cuero para no hacerme daño en los pies con las rocas que hay por el camino.

Personalidad:

Suelo ser bastante sereno en mis tiempos libres mientras leo, practico con mi magia o nado por el río. Aunque podría decirse que soy bastante temperamental cuando me molestan. Pero, en cualquier situación, suelo ser bastante positivo. Me cuesta hablar bastante con otras especies que no sean Zora por lo tímido que soy.

Biografía:

Nací el primer mes de invierno en las cercanías de los dominios de los Zora. Nací un día bastante frío y mientras mi madre, Dalin, estaba volviendo del pueblo del Lago Hylia con mi padre, Zoaron. Sobreviví de milagro gracias a los poderes curativos de los clérigos que cuidaban el altar de la diosa Nayru.

Mi madre trabajaba con los demás clérigos curando a los enfermos y a los heridos de los dominios de los Zora y de otros pueblos y ciudades cercanos. Por el contrario, mi padre trabajaba en una carpintería de armas. Creaba arcos, lanzas y demás artilugios para los guerreros Zora.

Mi familia era más conocida por mi madre que era la que coordinaba una orden de clérigos que formó ella misma para proteger a los suyos y a todos los demás con el poder que Nayru les había otorgado. La sabiduría y el amor. Por otro lado, mi padre era bastante respetado por los guerreros que compraban sus armas, que no eran pocos. Aunque no se llevaba muy bien con las demás especies.

Cuando cumplí 7 años, decidí que quería aprender el arte de la curación como hacía mi madre. Mi padres aceptaron felizmente aunque a mi padre no le convencía del todo. Empecé a leer y a practicar para poder ser un buen clérigo. Pasaba con mi madre por el altar para rezar cada día, me concentraba para conectarme con la naturaleza, y muchísimas más cosas.

A la edad de 9 años, logré dominar el arte de curar y del movimiento de la naturaleza. Un día me dijo que podría ir con ella para ver mundo. Yo acepté aunque hubo una discusión entre mi madre y mi padre porque a mi padre no le parecía bien que fuera al exterior. Al final comprendió que no podía dejar a su hijo encerrado en los dominios para siempre y me dejó ir con ella.

Durante 2 años estuvimos visitando todas las zonas de Hyrule habidas y por haber. Me impresionaba todo. Los bosques, las praderas, las montañas. Todo era nuevo para mí. La gente que conocía y ayudaba. Hylian, Goron, hasta Dekus. Junto a mi madre, expandíamos la fe a Nayru y les ayudábamos cuando tenían problemas. Ese fue el momento que quise ser un clérigo como mi madre para ayudarla en todo momento.

Me dediqué a estudiar los orígenes de la magia de los clérigos para comprenderla mejor. También estudié toda la historia de las tres diosas para obtener más sabiduría. Fueron 2 años duros, pero logré conseguir convertirme en un clérigo de primera. Cuando me nombraron clérigo de la orden de Nayru, mi madre me regaló un pendiente de los suyos. Fue uno de los mejores regalos de mi vida.

Llegó mi 14º cumpleaños, volví a casa y me encontré con mi padre cabizbajo y con las manos en la cabeza. Mi cara se oscureció al momento y le pregunté qué pasaba. Él se levantó y me abrazó. Me dijo con tristeza "No está...Ha desaparecido." Mi mente se quedó en blanco. "¿Q-quién?" pregunté con miedo. "Dalin...No está." Me quedé paralizado y casi sin aliento. "¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo?" no entendía nada.

Durante días muchos Zora fueron a buscarla pero sin resultado alguno. Mi padre dejó la carpintería. No podía trabajar en la situación en la que estaba. No podía creer lo que había pasado. Yo estaba igual. Descuidaba mis labores, me quedaba en casa mirando al techo sin hacer nada.

Un día, recordé lo que le dije una vez. "Si alguna vez desapareces, yo iré a buscarte y te encontraré." Ese fue mi estímulo para levantar cabeza y prepararme para ir a buscarla.

Cuando cumplí 15 años, pensé que era el momento para buscar pistas de dónde estaba ella. La encontraré mientras la sustituyo en la Orden de Nayru.
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